martes, 8 de abril de 2014

Don dinero

Artículo de Alba Omil publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, el día 6 de abril de 2014. El enlace a la nota es:

http://www.lagaceta.com.ar/nota/585451/la-gaceta-literaria/don-dinero-poderoso-mediador.html

viernes, 7 de febrero de 2014

Para leer en vacaciones

Comentario de Horacio Semeraro, como parte del artículo "Para leer en vacaciones", sobre el libro De nieblas y fulgores, de Alba Omil (2013). Publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, el día 27 de enero de 2013. El enlace a la nota es:

http://www.lagaceta.com.ar/nota/577713/la-gaceta-literaria/para-leer-vacaciones.html

40 textos construidos con notable imaginación, con un vuelo en general filosófico y reflexivo, por momentos referido al universo y en otros a los sentimientos con sentido poético, al enigma, a la duda, al amor, a la nostalgia. El libro se divide en tres secciones. En la primera, La palabra, la autora destaca la función irremplazable que ella tiene como sostén y faro, pero también el empeño imposible del escritor para expresar el llanto, la soledad. “Quería mostrar la cara inasible de la realidad: no la mariposa sino la esencia del vuelo”, enuncia en “Búsqueda”. La segunda sección, Del principio al final, ofrece seis deslumbrantes textos. En “Génesis”, por ejemplo, la imagen cósmica del Big Bang es registrada desde palabras que disparan sugerentes imágenes. Los treinta relatos que integran Otros, la tercera parte del libro, son acabadas muestras de ingenio, originalidad y oficio. Un libro que hace honor al título y al género. Que despierta ancestrales sensaciones lindantes con lo onírico y visiones apocalípticas cuasi reales, desde una descontrolada y brillante creatividad.

Horacio Semeraro
© La Gaceta

domingo, 11 de agosto de 2013

Puebla. Recuerdos y ensueños

Ya salió Puebla. Recuerdos y ensueños. Nuevo libro de relatos breves y microrrelatos de Alba Omil, dedicado a esa ciudad mexicana. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2013.

domingo, 10 de marzo de 2013

Arco Iris

Y el cielo perdonó a los hombres y puso en el aire su arco de colores:
El rojo ardiente de las amapolas en flor.
El verde de las hojas lavadas por la lluvia.
El amarillo de los trigales maduros.
El violeta de las vides cargadas de racimos.
Naranjos con frutos dorados.
El índigo Caribe.
El azul Pacífico, ondulado por el galope de sus olitas blancas.
Y la tierra hizo lo suyo.
En Libia la sangre de las víctimas llenaba los huecos dejados por las bombas.
En cualquier parte, los jóvenes envenenaban con la yerba maldita sus pulmones.
La tierra degradada, amarillenta, lloraba de sed su desconsuelo.
Los cerros, color violeta, se guardaron para siempre el agua dulce en de sus entrañas.
El fuego pintaba de naranja los campos de batalla.
El índigo Caribe, enfurecido, se aliaba con los vientos para asolar ciudades.
El océano, copia del cielo azul,  harto de violaciones se iba lejos, muy lejos,  dejando una hoya inmensa que él mismo, de vuelta, llenaría de cadáveres.
Pedes in terra ad sidera visus.
Alba Omil

Extraído del libro De nieblas y fulgores (microrrelatos), de Alba Omil. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, 2013.

sábado, 2 de marzo de 2013

Con esperanza - Poemas - Microrrelatos

Este libro no sigue un orden convencional, ni por autor, ni por tema. Es como una cadena con eslabones de diferentes colores que se van repitiendo en largo y diferente colorido total. Es como si a cada autor le correspondiese un color.
Si el autor al que está leyendo lo atrapa y con él se establece una suerte de identidad, temática, existencial, y el siguiente lo quiebra, se corta el hilo y, entonces ¿qué pasa? Puede buscar a lo largo de la cadena, que seguirá hasta el final, otro encuentro,otro eslabón que lo conecte. Esto le da dinamismo al libro y va trazando una transversal cuyo sentido último lo dará cada lector.
Será como un juego existencial y profundo [...]


Alba Omil

Extraído del prólogo del libro Con esperanza (Poemas - Microrrelatos), con trabajos de los autores María de los Ángeles Albornoz, Carlos Alfredo Alonso, Jorge Cinto, Nelly Elías de Benavente, María Eugenia Godoy, Lucía Herrera, Dolores Jaeggy, Leticia Mure, Tulio Santiago Ottonello, Carolina Peiró, Estela Porta, Ernesto Rojas, Adelaida Stagnetto, Eduardo Santos. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2013.

jueves, 28 de febrero de 2013

De nieblas y fulgores

De nieblas y fulgores, microrrelatos de Alba Omil, de próxima aparición.

domingo, 17 de febrero de 2013

Pantalones largos

En esta vida de hoy, tan llena de trajines, agresiones, malas noticias, mal humor, desencanto, televisión basura, comida chatarra, contaminación ambiental, y vaya a saberse cuántas cosas más, cuán necesario se hace un relax. Un relax para el cuerpo y para el alma ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Qué? Un libro. Un buen libro [...]
Se lee con deleite y con facilidad: escrito en un estilo cargado de oralidad, con fuertes reminiscencias de José Saramago y también de Alessandro Baricco que, en este caso, no es citar vanos nombres, y en los que JCM ha abrevado golosamente. Estas lecturas, más bien frecuentaciones o amistades literarias, ponen de manifiesto la preparación del autor en la materia, con estilemas, a la vanguardia de los tiempos que corren, y que, intentando reflejar la oralidad, meten al lector dentro de ese mundo, inocente y casi mágico, creado por el relato.
Este libro atrapa al lector –al adolescente y al maduro–. ¿Por qué? Quizás, y fundamentalmente, por su verosimilitud. ¿Cómo lo logra? Veamos: Quien relata la historia (sujeto de la enunciación) es a la vez su protagonista (sujeto poético) y debe, por ello, sumergirse en esa historia. Vivirla. Asumir su circunstancia. Vivirla y expresarla. Y asumir, también, su habla, la de sus personajes que, así, hablando, muestran una concepción del mundo y de la vida en un momento en que están dejando de ser niños: cuando "alargan" [...]

Alba Omil

Extraído del prólogo del libro Pantalones largos, de Juan Carlos Molina. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2012.

domingo, 27 de enero de 2013

Comentario de Alba Omil sobre el libro Ellos eran muchos caballos, de Luiz Ruffato (Eterna Cadencia, 2010), como parte de la sección "Un libro para el verano" de La Gaceta Literaria. Publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, el día 27 de enero de 2013. El enlace a la nota es:

http://www.lagaceta.com.ar/nota/530542/la-gaceta-literaria/libro-para-verano-ellos-eran-muchos-caballos.html

domingo, 6 de enero de 2013

Los mayas y el fin del mundo

Artículo de Alba Omil sobre el calendario maya y sus consecuencias actuales. Publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, el día 6 de enero de 2013. El enlace a la nota es:

http://www.lagaceta.com.ar/nota/527916/la-gaceta-literaria/mayas-fin-mundo.html

miércoles, 15 de agosto de 2012

¿Qué los hace leer así?

Comentario de Alba Omil sobre el libro ¿Qué los hace leer así?, de Geneviève Patte (México: FCE, 2011). Publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, el día 12 de agosto de 2012. El enlace a la nota es:

http://www.lagaceta.com.ar/nota/505363/la-gaceta-literaria/ninos-lectura--bibliotecas.html

domingo, 29 de enero de 2012

Un libro para el Verano


Artículo de Alba Omil recomendando el libro Estaciones de Paso, de Almudena Grandes (Buenos Aires: Tusquets, 2005). Publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, el día 29 de enero de 2012. El enlace a la nota es:

http://www.lagaceta.com.ar/nota/475036/LA_GACETA_Literaria/libro-para-verano.html

lunes, 9 de enero de 2012

"El pensamiento mágico" de Anderson Imbert


Carta de Enrique Anderson Imbert a Raúl Alberto Piérola, sobre el libro "El cuento y sus claves", escrito en colaboración con Alba Omil.

"27-III-75

Querido Piérola:
Tu carta del 17 me dio un alegrón. ¡Tantos años sin tener noticias de ustedes! Veo que están sanos, emprendedores, activos. ¡Y qué decirte del artículo de Alba sobre 'El pensamiento mágico y su mitología'! Es agudísimo, y me halaga que haya elegido mis cuentos para ilustrar sus hondos vistazos. Recuerdo la simpatía -simpatía creadora- con que leyó "El leve Pedro" y ahora confirmo que esa simpatía es la que mueve al fino análisis del estilo. Alba es el tipo de lector que yo siempre quise tener, el lector ideal para el que uno escribe. Ya sabes que 'crítico' es eso: un 'lector calificado'. No hay palabra -en los 'Cuentos de Satán', por ejemplo- que ella no haya explorado en todos los niveles de la intención. Si se decide -como me anuncias- a trabajar en el tema de la estructura del 'minicuento' y en el problema del Tiempo en mis ficciones, y cree que yo puedo serle útil en algo, desde ahora que me pongo a su disposición. Creo que en 'El gato de Cheshire' hay mucho que ver (lo que no se ve es el gato mismo, no sólo porque se desvanece y apenas deja la sonrisa visible en el aire, sino porque, según me dicen, nadie en la Argentina se ha enterado que existe, y si alguien que lo sabe lo pide a las librerías, le responden que no lo tienen, a pesar de que, me consta, la edición de Losada, 1965, no se ha vendido). ¡Qué lástima que hayan renunciado a una visita a los Estados Unidos! Aunque quiero advertirte que este país ha caído en lo hondo de una crisis económica, y las Universidades ya no son las que conociste. No hay dinero, clausuran seminarios, disminuye el número de cursos, limitan el acceso de estudiantes 'graduados', escasean las becas, no llenan las vacantes de profesores, no invitan a conferencistas, etc. Te ruego saludes afectuosamente a Alba, expresando mi gratitud por el buen rayo de luz con que me iluminó esas zonas profundas del "pensamiento mágico". Y para ti (o para vos, como quieras) un fuerte abrazo de E.Anderson Imbert".

viernes, 28 de octubre de 2011

Contacto


Este libro no es para que el niño, o el preadolescente aprenda gramática. Su objetivo es despertar el interés por la lectura, darle cuerda a su imaginación y ampliar su mundo de niño. Recuperar la magia que va perdiendo gracias a la televisión, la computadora. No es que no las necesite, no, al contrario, pero hay otras cosas, además de las que ellas puedan brindarle, que el niño no debe perder. Lo demás vendrá por añadidura y sobre la marcha: poco a poco irá ejercitándose en expresar sus ideas por escrito. [...]

Alba Omil

Extraído del libro Contacto, de varios autores, Alba Omil (compilador). Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2011.

martes, 16 de agosto de 2011

La hechicería en las culturas prehispánicas


"Hechicería en las culturas prehispánicas", de Alba Omil. Se presenta el jueves 18 de agosto, Centro Cultural Rougés, Laprida 31, San Miguel de Tucumán, Argentina, a las 20 horas. ¡Los esperamos!

domingo, 3 de julio de 2011




Comentario de Alba Omil sobre el libro Sabato, el hombre. La biografía definitiva. de Julia Constenla (Buenos Aires: Sudamericana, 2011). Publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, el día 3 de julio de 2011. El enlace a la nota es:

http://www.lagaceta.com.ar/nota/443514/LA-GACETA-Literaria/Evocatoria-Sabato-fue-suma-sus-personajes.html

jueves, 28 de abril de 2011

Idiosincracia argentina


[...] De lo antedicho poemos extraer algunos rasgos de la idiosincracia argentina, según lo refleja nuestra literatura:
[...]
d) Viveza criolla, que tiene una muy estrecha vinculación con el rasgo anteriormente denotado (cierto extraño pudor que le impide mostrar su intimidad, mostrarse tal cual es). Esta viveza se exterioriza -entre otras formas- en la costumbre de "tomar el pelo", de "sobrar" al prójimo, en la "cachada". Uno de los factores que le han dado origen es un marcado acentramiento del yo y cierta megalomanía típica; el argentino, sobre todo el porteño, se siente dueño del mundo. Esta "viveza" es casi exclusiva del porteño. En otras capitales del mundo -Madrid, París, Londres- no aparece y ha sido reemplazara por cierta suficiencia o cierto aire de superioridad en el trato al que viene de afuera o de "adentro". Pero hay otros factores que entran en su génesis; uno de ellos es la inmigración: esta viveza nació como una forma de defensa -y por qué no de venganza- del criollo frente al "gringo" que avanzaba e iba quitándole cada vez más espacio y más protagonismo. Pero no es exclusiva del nativo porque, con el tiempo, va a pasar al hijo de inmigrante quien la ejerce esgrimiéndola un poco como carta de ciudadanía; pero también por otras razones, cubrirse a sí mismo de la burla y el escarnio ajenos; evitar que le hicieran a él lo que le habían hecho a sus mayores, y vengarlos aunque fuera inconscientemente. Este rasgo le viene muy bien al hijo de inmigrante, todavía inseguro, porque le crea una consciencia de superioridad frente al burlado, lo afirma en su propio yo, que se enseñorea frente al infeliz que "cae", víctima de sus chanzas [...]

Alba Omil

Extraído del libro La letra profunda, de Alba Omil. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 1996.

sábado, 22 de enero de 2011

Cuestiones de Estilo


Comentario de Alba Omil sobre el libro El tiempo entre costuras, de María Dueñas (Buenos Aires: Planeta, 2010). Publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, el día 16 de enero de 2011. El enlace a la nota es:

http://www.lagaceta.com.ar/nota/417376/LA_GACETA_Literaria/Una-buena-historia-estilo-debil.html

lunes, 27 de diciembre de 2010

Iceberg


Este libro, a pesar de la diversidad de autores y de géneros, es una unidad sostenida por el título, cuyo sentido se propaga, a modo de eje, desde el comienzo hasta el final.
El porqué del título: el libro tiene un rico subsuelo –rico en significados– cuyos densos significantes, envueltos en muy meditados procedimientos, afloran en la escueta superficie textual. Como en el iceberg, sólo asoma a la superficie una mínima parte de su cuerpo. [...]
Más allá de este rasgo unificador, la variedad de estilos está visible: desde el humorismo subliminal de Carlos Alfredo Alonso hasta la reflexión existencial severa (casos María Elisa Gallo, María Eugenia Godoy, Estela Porta, Marta Zamudio, Teresita Amad, entre muchos otros); o la visión lírica y amada del universo como en Nelly Benavente o Lía Cúneo. También hay un buen espacio para el vuelo de la fantasía y para la preocupación por los problemas que engendra el mundo en que vivimos. O el producto de disparadores que lanza la mitología. O el llamado de atención, preocupación profunda por el medio ambiente.
Como puede advertirse a través de esta breve introducción, este libro reúne a un grupo de escritores tucumanos; muchos, cultores del cuento y en especial del microrrelato. Pero ellos resultan pocos, entre los abundantes cultores de estos géneros con que cuenta nuestra provincia y de los que dan testimonio otras publicaciones. Buena manifestación de inquietudes y de cultura que bien merece ser fervientemente apoyada.

Alba Omil

Extraído de las palabras preliminares del libro "Iceberg", de varios autores. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, 2010.

jueves, 4 de noviembre de 2010

La hechicería en las culturas prehispánicas


El hombre del paleolítico –recolector, cazador– sabía, entendía bien, cómo iba proveerse de alimentos y de abrigo; fabricaba sus armas con madera, hueso y piedra y sus ropas con pieles, pero cuando tenía que enfrentarse con otros graves problemas –más allá de su dominio– como la enfermedad, la muerte, la sequía, las pestes, estaba completamente desprotegido. Sin duda esto lo llevó a reflexionar, durante generaciones, sobre la existencia de fuerzas superiores que regían la vida y la muerte, y a rendirles tributo de adoración que, llegado el momento, iba a tener sus oficiantes.
Ese hombre primitivo creía en la magia, en los hechizos y en la adivinación.
No hay pruebas de que las tribus nómadas que recorrían nuestros bosques hace más de diez mil años (6) tuvieran creencias religiosas, pero esto no significa que no las tuvieran.
¿Desde cuándo los hombres de la tribu observaban el cielo en busca de señales? No podemos afirmarlo pero si ya seminómadas, en sus campamentos estacionales se dedicaban a domesticar algunas plantas y a rendir culto a sus muertos ¿cómo no iban a reflexionar acerca del lugar adecuado donde se asentaría el grupo, todavía nómada? La señal la buscaban en el cielo, siguiendo el curso y el mensaje de los astros. Y sin duda, ya había personas especializadas en el tema.
Para continuar con la dualidad antes apuntada, debemos recalcar que sus observaciones del cielo estaban motivadas, en gran medida, por las prácticas agrícolas, ocupación fundamental de los aborígenes ya sedentarizados. Los astros les darían noticias de la posición del sol, del cambio de las estaciones, de los períodos de lluvias y de los momentos propicios para el desarrollo de los ciclos agrícolas.
Esta observación de los astros (el sol, las fases de la luna, el ciclo de Venus, de gran importancia tanto práctica como astrológica, etc.) fue un rasgo común a todas las grandes culturas precolombinas. Estaba vinculado con los mitos y con el destino del hombre sobre la tierra y también con sus actividades cotidianas [...].

Alba Omil

Extraído del libro La hechicería en las culturas prehispánicas, de Alba Omil. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2010.

martes, 12 de octubre de 2010

Simoca


[...] durante la Conquista, hacia 1684, trasladada S. M. de Tucumán a su actual emplazamiento, Simoca –lugar antiguamente habitado por los indios Tonocotés– pasa a ser el punto obligado de paso para las carretas que hacían su recorrido entre Sgo. del Estero y Tucumán y son los frailes franciscanos los encargados de administrarlo y, por supuesto, de la evangelización. Levantan su capilla adonde celebraban la misa y otros oficios religiosos. Enfrente estaba el gran espacio que iba a convertirse en plaza. Hasta allí concurrían los campesinos y pequeños agricultores de los pueblos y aldeas vecinos que, a la vez, traían sus productos para venderlos, para trocarlos. Cada vez con mayor éxito, con mayor venta. Luego fue una cita obligada. La feria había nacido casi sin darse cuenta, y en sus entrañas se estaba gestando una ciudad. En 1728, el capitán Diego de Molina establece la primera plaza aunque, como dijimos, el lugar donde se reunía la población, existía, de hecho, desde mucho antes. Más tarde se va a trasladar hasta la vera del ferrocarril
Pero volvamos a la ciudad del presente: quedan en ella la feria, por supuesto; una serie de antiguas costumbres y un grupo de familias notables, cuyos antecesores descienden de los remotos pobladores de la villa, que vinieron de todas partes y allí se establecieron [...].

Alba Omil

Extraído del artículo "Simoca", incluido en el libro Hace tiempo en el Noroeste, tomo III, de varios autores. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2010.

martes, 28 de septiembre de 2010

Ahora en Twitter

Ya se puede seguir a Alba Omil en twitter.

http://www.twitter.com/albaomil

martes, 7 de septiembre de 2010

Los niños y la lectura



Artículo publicado en el diario La Gaceta, de Tucumán, el domingo 8 de agosto de 2010.
El vínculo directo a la nota es:

domingo, 27 de junio de 2010

Un maestro en el legado de la palabra


Artículo en homenaje a la muerte de José Saramago, publicado en el diario La Gaceta, de Tucumán, el domingo 27 de junio de 2010.
El vínculo directo a la nota es:

domingo, 6 de junio de 2010

Helena

Salió del huevo con cuerpo de mujer y gracia de ave.
Por cada uno de sus poros cantaban la vida y la hermosura sus triunfos y sus goces.
En el fondo de sus ojos claros, esperaba una montaña de guerreros muertos.

Alba Omil

Extraído del libro Por favor sea breve, 2. Edición a cargo de Clara Obligado, prólogo de Francisca Noguerol. Editorial Páginas de Espuma, Madrid, 2009.

Del prólogo extrajimos el siguiente párrafo: "Tanto los textos breves narrativos como los pictóricos permiten su contemplación de un solo golpe de vista, centrando la atención en una realidad que se descubre tanto más interesante cuantas más lecturas alberga. Es el caso de "Helena", de Alba Omil, donde las sucesivas imágenes aluden a hechos sobradamente conocidos en la vida del mítico personaje griego: su genealogía -nació de un huevo como consecuencia del ayuntamiento entre Leda y Zeus, metamorfoseado en cisne para la ocasión-, su indiscutible belleza -la más reconocida en la historia de la literatura- y su condición aciaga -esposa de Menelao, fue raptada por Paris y provocó con ello el comienzo de la guerra de Troya. El orden del texto se encuentra perfectamente meditado: Omil, como si tuviera una cámara en la mano, dirige nuestros ojos a determinados aspectos de la vida de Helena concretados en imágenes de gran fuerza. Así, la descripción demuestra la capacidad de visualización mental en una autora que, sin duda, consigue dar el salto de la palabra a la imagen".

martes, 25 de mayo de 2010

Comidas en el bicentenario


"Mazamorra dorada / para la niña mimada, / mazamorra caliente / para la abuela sin diente". La negra que recorría las calles del Tucumán colonial vendía casa por casa y ya era conocida; tenía sus propios clientes, cuenta la escritora e investigadora Alba Omil, autora de Comidas regionales. Noroeste Argentino. Ingredientes y un poco de historia (Ediciones del Rectorado, UNT). "La mazamorra se comía con miel de abeja, después de almuerzo y a veces a la noche", agrega. Por aquellos años también se comía turrón de miel de caña, ambrosía, locro, empanadas y muchas otras que siguen presente en la mesa de los tucumanos.

"Hace 200 años se comía escabeche de vizcacha, igual que ahora, porque era el alimento de los aborígenes. Los Quilmes tenían sus criaderos. El indio comía mote, lo que se sigue consumiendo en el Norte argentino. Las comidas no han variado demasiado, pero sí hubo aportes de la inmigración. Esto ocurrió con el tamal, por ejemplo, que no era local, sino que fue introducido por los españoles. Aquí se lo empezó a preparar con maíz", cuenta la investigadora, autora de otro libro en proceso de edición titulado
La olla criolla.

Si bien hace 200 años las clases sociales estaban muy bien definidas, en todas se comía más o menos lo mismo, aunque con algunas diferencias en la forma de preparar los alimentos. "La clase más acomodada condimentaba mejor. El pobrerío consumía achuras, no así la sociedad. De allí viene lo que contaba Sarmiento, referido a que cuando el gaucho mataba un animal le sacaba la lengua, que era su bocado favorito y dejaba el resto. En "El Matadero", de Echeverría, se narran peleas entre las negras por las achuras y las grasitas de las tripas. Las negras aprovechaban todo lo que los demás desperdiciaban, incluida la panza del animal. En generaciones venideras persistió el prejuicio sobre las achuras", dice la escritora.

El chef Maximiliano Cáceres Cano, especialista en la cocina del bicentenario destaca que en las casas se comenzaba a cocinar a las 8. Sólo las mujeres podían dedicarse a esta tarea.

Se comía mucho

Había tres comidas básicas todos los días: sopa, puchero y mazamorra, pero además siempre se hacía alguna comida con carne, que podía ser de vaca, cerdo o aves, algunas veces, agrega Alba Omil. "La gente comía mucho pero no engordaba tanto, a pesar de consumir muchísimas calorías. Y esto se debe a que había otro estilo de vida. No había autos, ni TV ni computadora y se caminaba mucho", concluye Cáceres Cano, compilador de las recetas que se publican en esta página.


Extraído del artículo publicado en el diario La Gaceta, de Tucumán, Argentina, el día 20 de mayo de 2010.

domingo, 18 de abril de 2010

La Randa


Como los "cedrones de copa blanca", como la "dama de noche silvestre", la randa va desapareciendo.
Después de cuatro siglos de permanencia, de muchos años de auge y señorío, hoy la randa, lamentablemente, parece condenada a desaparecer o a convertirse en objeto de museo. ¿Por qué? Pensamos que por falta de aggiornamiento y de creatividad, que es, a su vez, parte de la cultura. Y también por abandono y desatención.
Hoy nadie usa carpetas tejidas en sus muebles, ni pañuelitos en el bolsillo superior del saco. Por esta causa, esas laboriosas carpetas circulares, de todo tamaño, que llevan días y días de labor; esos preciosos pañuelitos, no tienen mercado. Pero…
¿Por qué se han reducido a eso las labores de randas? En ese libro documentamos verdaderas obras de arte, con fotos de antaño, obtenidas en diversas fuentes, entre ellas, el Museo Sacro de nuestra ciudad, que atesora materiales preciosos. ¿Será posible que la belleza de esas randas haya quedado reducida casi exclusivamente a elemento de museo? Alguna feria aislada y de vez en cuando, no es suficiente para difundir un producto que vale la pena mostrarlo, que enriquece una cultura, que muestra una continuidad histórica, que puede ser una fuente de ingreso por diferentes bocas [...]

Alba Omil

Extraído de las palabras preliminares del libro La randa. Una artesanía tucumana, de Tulio Santiago Ottonello. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2010.

domingo, 4 de abril de 2010

Fantasía inverosímil


Comentario de Alba Omil sobre el libro El ladrón del rayo, de Rick Riordan (Barcelona: Salamandra, 2009). Publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, el día 4 de abril de 2010. El enlace a la nota es:

http://www.lagaceta.com.ar/nota/372150/LGACETLiteraria/proezas_ni%C3%B1o_descubrio_ser_un_semidios.html

martes, 9 de marzo de 2010

Luz


Afuera llovía a torrentes: el cielo, negro; el mundo, negro; todo negro.
De pronto se encendió una luz -hermosa como un fuego fatuo- que pareció iluminar el universo entero.
¿Relámpagos?, ¿centellas?, ¿algún rayo perdido?
No, apenas tu recuerdo en medio de la noche.

Alba Omil

Extraído del libro Con Fondo de Jazz, microrrelatos, de Alba Omil. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 1998.

jueves, 21 de enero de 2010

La lechuza


Dentro de estas figuras, la lechuza y el búho portan una simbología más abstracta y más oscura aunque no fatídica como la que derivó después de la conquista.
La lechuza tiene un lugar importante dentro de la imaginería indígena: aparece grabada en las piedras, en los ceramios, hay urnas funerarias de párvulos que adoptan sus formas ¿por qué?
El doctor Orlando Bravo (Lugares y tiempos sagrados en las culturas andinas del Noroeste Argentino, UNT, 2001, p.32) señala que en la llamada Piedra Pintada de San Pedro de Colalao (lugar sagrado y observatorio astronómico) hay grabada una interesante figura de lechuza que está como protegiendo a un pichón o búho pequeño. Es la que primero recibe los rayos del sol porque es la figura que está ubicada más al levante. El Dr. Bravo piensa que, para los aborígenes, era una aliada de la noche, la que veía en las tinieblas.
Quizás era por eso que figuraba en las urnas funerarias: una invocación para que acompañe al difunto, para que no se pierda entre las sombras de la muerte.
Adán Quiroga (1931) describe así a esta figura de la Piedra Pintada: "La sexta figura que luego se repite con su cara de aspecto de lechuza y semejante a algunos de los llamados ídolos personales", acerca de los cuales no podemos menos que preguntarnos ¿por qué una figura de lechuza como amuleto?
Para empezar, tenemos que tener en cuenta que en las culturas precolombinas del NOA, la lechuza no cargaba el sema de agorera ni el de funesta ni el de acompañante de brujas que introdujeron los españoles. Al contrario, si el dibujo del ave aparece en las urnas funerarias es porque de algún modo estaba vinculada al trasmundo [...].

Alba Omil

Extraído del libro Lo demoníaco en los mitos del Noroeste Argentino, de Alba Omil. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2002.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Educación


Comentario de Alba Omil sobre el libro Educación: La escuela en la historia Argentina, de Silvia Finocchio (Buenos Aires: Edhasa, 2009). Publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, el día 6 de diciembre de 2009. El enlace a la nota es:

http://www.lagaceta.com.ar/nota/355507/LGACETLiteraria/Serio_estudio_sobre_conformaci%C3%B3n_nuestro_sistema_educativo.html