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jueves, 7 de junio de 2007

La Creación. Su simbolismo

Aníbal Carrillo: Muestras de una cultura aplastada. Óleo sobre tela, técnica mixta. 80 x 110 cm.

El espíritu humano está dotado de una facultad generadora de imágenes que le permite, o le abre, la posibilidad de expresar simbólicamente lo inasible. Esto nos habilita -como habilitó al aborigen- para aprehender la eternidad, el misterio cósmico, el mundo trascendente, más allá de nuestra pedestre finitud.
Sólo el símbolo puede fundir diversos elementos en una expresión global única. Asi tenemos que admitirlo al observar algunas figuras creadas por los aborígenes y recreadas por Aníbal Carrillo.
"Un símbolo nunca es completamente abstracto" -señala Jolande Jacobi-, es siempre abstracto y 'encarnado'" (Complexe, Archétype, Symbole, Neuchatel (Suisse): Ed. Delachaux & Niestlé, 1961: 67). El aborigen en sus ceramios ha combinado ambas formas: humanas y animales, perfectamente identificables; alternan, o se combinan con otras, abstractas: círculo, cubo, cruz, esfera, punto, espiral. Pero siempre son imágenes -o series de imágenes- perceptibles ya por el ojo, ya por la mente humanos, ya por ambos a la vez.
El artista, con sus manos, que interpretan lo que intuye el alma, pone al alcance de la limitada cotidianeidad del hombre común, algunas ráfagas de la misteriosa infinitud. Por eso nos preguntamos ¿qué ideas arquetípicas, qué imágnes arcaicas, qué terrores, que anhelos se encierran en estas series de figuras tanto concretas como abstractas?
Nuestros aborígenes eran grandes observadores de la naturaleza -cielo, plantas, animales en general, aves, en especial- con los que convivían en contacto permanente. La observación constante les permitía sacar enseñanzas y conclusiones (aún hoy vigentes en campesinos de tierra adentro): por qué canta el sapo antes de la lluvia, por qué algunas aves se bañan en seco y luego llueve; por qué otras (el suri, por ej.) corren abriendo las alas cuando se avecina una tormenta o aún antes de que aparezcan sus primeros indicios.

Alba Omil

Extraído del libro Arte y mito en las culturas andinas del Noroeste Argentino, de Alba Omil y Aníbal Carrillo. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 2003.

miércoles, 11 de abril de 2007

Arte y mito en las culturas andinas del Noroeste Argentino

Aníbal Carrillo: Sublimación simbólica. Óleo sobre tela, técnica mixta. 80 x 110 cm.

Esta pequeña muestra de recreación arqueológica reúne milenios de cultura: diez y doce mil años antes de la Era Cristiana, el hombre del Noroeste argentino ya tallaba la piedra. De estas manifestaciones culturales, sólo nos detendremos en algunas: Tafí, Condorhuasi, Alamito, Ciénaga, Candelaria, Aguada, Santa María, Belén.
A su llegada, los españoles se encontraron con un mundo deslumbrante y lleno de misterio, con muestras de cultura y de progreso que no supieron valorar. Aún ahora, a siglos de distancia, sus restos inspiran asombro, respeto y una suerte de estupefacción.
Bajo estos mismos cielos despejados que hoy puede contemplar el turista, las águilas siguen haciendo sus juegos de alas, doradas en el aire claro; los cerros duermen sueños de milenios mientras las sombras de los aborígenes velan entre las ruinas de sus imperios aplastados: Loma Rica, Fuerte Quemado, Quilmes, entre tantos otros.
Todo es plácido: el silencio no pesa, reina. La eternidad parece haber hecho en este espacio su aposento. Se sienten su presencia y su dominio. Se siente el infinito. Y si se está predispuesto, hasta podría percibirse el aliento de Dios.
No es fácil expresar con palabras la experiencia de vivir aquí, en la altura, de respirar su aire; de que el sol arda y queme la piel , bajo un viento helado. Es intransferible la sensación que producen el silencio, el río apenas murmurante y esas enormes moles pétreas, quietas, que nos contienen, que parecen mirarnos, que parecen decir algo pero ¿qué? Tal vez: He aquí la eternidad.
Podemos evaluar su cultura a través de los elementos que nos han dejado, a veces de una asombrosa perfección como las vasijas que recreó Aníbal Carrillo.
Pero lo que no podemos reconstruir son sus cultos: todo se ha borrado, como se borraron siglos antes las prodigiosas creaciones de los celtas. Todo ha sido retrovertido, reprogramado, diríamos hoy. Como si en un palimpsesto se hubiera escrito una historia nueva sobre la vieja historia.
Alba Omil

Extraído del libro Arte y mito en las culturas andinas del Noroeste Argentino, de Alba Omil y Aníbal Carrillo. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 2003.