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viernes, 28 de octubre de 2011

Contacto


Este libro no es para que el niño, o el preadolescente aprenda gramática. Su objetivo es despertar el interés por la lectura, darle cuerda a su imaginación y ampliar su mundo de niño. Recuperar la magia que va perdiendo gracias a la televisión, la computadora. No es que no las necesite, no, al contrario, pero hay otras cosas, además de las que ellas puedan brindarle, que el niño no debe perder. Lo demás vendrá por añadidura y sobre la marcha: poco a poco irá ejercitándose en expresar sus ideas por escrito. [...]

Alba Omil

Extraído del libro Contacto, de varios autores, Alba Omil (compilador). Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2011.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Iceberg


Este libro, a pesar de la diversidad de autores y de géneros, es una unidad sostenida por el título, cuyo sentido se propaga, a modo de eje, desde el comienzo hasta el final.
El porqué del título: el libro tiene un rico subsuelo –rico en significados– cuyos densos significantes, envueltos en muy meditados procedimientos, afloran en la escueta superficie textual. Como en el iceberg, sólo asoma a la superficie una mínima parte de su cuerpo. [...]
Más allá de este rasgo unificador, la variedad de estilos está visible: desde el humorismo subliminal de Carlos Alfredo Alonso hasta la reflexión existencial severa (casos María Elisa Gallo, María Eugenia Godoy, Estela Porta, Marta Zamudio, Teresita Amad, entre muchos otros); o la visión lírica y amada del universo como en Nelly Benavente o Lía Cúneo. También hay un buen espacio para el vuelo de la fantasía y para la preocupación por los problemas que engendra el mundo en que vivimos. O el producto de disparadores que lanza la mitología. O el llamado de atención, preocupación profunda por el medio ambiente.
Como puede advertirse a través de esta breve introducción, este libro reúne a un grupo de escritores tucumanos; muchos, cultores del cuento y en especial del microrrelato. Pero ellos resultan pocos, entre los abundantes cultores de estos géneros con que cuenta nuestra provincia y de los que dan testimonio otras publicaciones. Buena manifestación de inquietudes y de cultura que bien merece ser fervientemente apoyada.

Alba Omil

Extraído de las palabras preliminares del libro "Iceberg", de varios autores. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, 2010.

viernes, 27 de febrero de 2009

Hace tiempo, en el Noroeste


Aclaración preliminar

Este libro reúne hechos y figuras del Noroeste Argentino, que no recogió la historia grande.
En algunos casos se trata de registros de historias familiares o de aquellos que conservó la memoria oral y que sería lamentable se perdieran. Las fotos brindan un testimonio invalorable.
Con este volumen se inicia una serie, ya que el material acumulado es abundante y valioso. Es nuestro propósito publicar dos volúmenes por año. Esperamos cumplirlo.

Alba Omil

Extraído del libro Hace tiempo, en el Noroeste, de varios autores. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2008.


Los autores y sus respectivos trabajos, publicados en el primer tomo, son los siguientes:

Alderete, Mario: "Agua Tapada, una singular historia minera de la Universidad Nacional de Tucumán".
Araujo de Ruhland, Aurelia: "Heroínas de largas travesías... Dos misioneras laicas de la Yerba Buena".
Benedicto de Romano Norri, Dora: "Dr. Julio Prebisch. Segundo Rector de la Universidad".
Coviello, Alfredo: "Alfredo Coviello y la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E)".
Coviello, informe familiar: "Elvira Martínez Castro de Coviello".
Dorado, Juan Santos - Hogas, Alejandro: "La EUDEF, siempre presente en la memoria de los suyos (Escuela Universitaria de Educación Física).
Godoy, María Eugenia: "Kenneth John Hayward. Breve Noticia Biográfica".
Martínez Aráoz, Graciela del Valle: "San Pedro de Colalao".
Mure, Leticia: "Ernesto Salvatierra".
Omil, Alba: "Adela Sabini de Remis".
Omil, Alba: "Libros viejos que no han perdido vigencia".
Terán de Colombres, Constanza: "Clodomiro Zavalía, mi abuelo".
Valdecantos de Danieli, María del Carmen: "Federico Schickendantz. Libro Homenaje a su memoria".
Villalba, Víctor: "Los plateros de Tucumán en la época de la colonia".
Würschmidt, José Enrique: "Una anécdota pintoresca (Recuerdos familiares de un tucumano).

jueves, 9 de octubre de 2008

El canto del pájaro


Más que oírlo, veía el canto del pájaro subir en volutas por el aire limpio -arriba, arriba- hasta perderse en la luz y regresar, al fin, resplandeciente, a hacer su nido en mi corazón.

Alba Omil

Extraído del libro Escritores de Tucumán, siglo XXI, de varios autores. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2008.

jueves, 24 de enero de 2008

Seis poetas de Tucumán


Estas seis poetas de Tucumán han sido ya, de alguna manera u otra, con mayor o menor cantidad y trascendencia de su obra, dadas a conocer al público y la crítica en Tucumán.
La singularidad de su estilo, la búsqueda en todas ellas de la armonía, de la perfección en cada palabra, en el universo que es cada poema, nos ha motivado para publicar la presente selección. Encontramos, entre los poetas, vivencias que nos tocan muy de cerca: disfrutar de lo cotidiano, celebrar las minucias de la vida o descender hasta la profundidad de las honduras: el misterio del tiempo, las simetrías, o los espejismos que remarcan o simulan un retorno, el hombre perdido en el cosmos, el uno, el amor, en fin.
Nos proponemos, con este libro, agregar a la biblioteca de cada lector un ejemplar que refleje las inquietudes íntimas, cotidianas, quizás de todos nosotros, vistas con la sensibilidad de las que con la palabra escrita pueden transmitirlas y hacer posible su conservación a través de los tiempos.

Alba Omil

Extraído de la introducción al libro Seis poetas de Tucumán, con poemas de las autoras Lucía Aráoz, Carola Briones, Ariadna Chaves, María Elvira Juárez, Juana Sadir de Asfoura y Josefina Valderrama de Robinson. Secretaría de Post-Grado, Universidad Nacional de Tucumán, Argentina, 1992.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Perfiles Médicos

A lo largo de la historia médica de nuestra provincia, ha pasado una serie de figuras prominentes. Tratar de enumerarlas sería una tarea tan riesgosa como vana: siempre conllevaría el riesgo de injustas omisiones y, por otra parte, no podría encuadrarlas en un solo volumen. Es nuestro propósito publicar una serie de tomos con estos perfiles.
Los trabajos que integran el presente libro trazan no sólo las figuras de destacados profesionales de diversas generaciones y de toda la provincia (espacio, tiempo, personas). Trazan también un cuadro de época, con motivos y detalles que van coloreando un panorama social y cultural con su fisonomía, sus usos y costumbres.
No son, estos, trabajos autónomos: de algún modo conforman un tejido rico y complejo, un ámbito y una amplia época. Si se los ve con cuidado podrá advertirse que cada uno es parte de una totalidad: en diversos trabajos hay nombres que reaparecen e integran el conjunto, cosa singular y no buscada sino generada por la índole del libro. Esos nombres, esas figuras que van surgiendo sobre la marcha, anexas al protagonista, son conectores semánticos, nudos que van uniendo una trama donde lo personal emerge pero donde subyace algo más hondo y más conmovedor: una ética, una conducta humana, un ejemplo no buscado pero que deviene en modelo a imitar.
La conducta, la austeridad, la generosidad, la entrega, la rectitud de los profesionales aquí reunidos, constituyen la urdimbre de un rico tejido que los diversos autores han ido elaborando con respeto e idoneidad.
No a todos los que aquí aparecen se los llevó la muerte. No es necesario –es injusto– esperar que alguien se vaya sin retorno para recordar su vida y sus merecimientos.
Hay otro aspecto generalizado que con esta –y otras publicaciones– queremos reparar: la omisión, el olvido del interior de la provincia. Aquí están todos, y el interior ocupando su merecido espacio en nuestras publicaciones.
Integra este libro un índice onomástico porque no sólo los biografiados perfilan una época: muchas otras figuras los acompañaron, no a su sombra, a su lado y forman parte del cuadro total. Tal vez en futuros tomos aparezcan con el protagonismo que merecen.

Alba Omil
Extraído del prólogo del libro Perfiles Médicos, de varios autores. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2007. Este libro trata sobre la vida y obra de Ponciano Alonso, Enrique José Canal Feijóo, Alberto Caniparoli, Conrado Canzonieri, Américo Defilippi, Luis María de la Fuente, Federico Hlawaczek, Manuel López Pondal, Nicolás Maisano, Rafael Maldonado, Raúl Rolando Raya, Cecilio Romaña, Ángel Manuel Usandivaras y Francisco Maximiliano Weisz.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Estos animales (relatos)

Las historias de y con animales son infinitas. Desde un principio, el hombre convivió con ellos.
Muy temprano, ya en las cavernas, los fue incorporando a sus creaciones, dándoles presencia en el mundo del arte.
Muy temprano, también, aparecen en el relato oral y en la literatura, que se puebla de seres imaginarios, paralelos, o por encima de los reales. Los dragones chinos, generados vaya a saberse cuándo por el imaginario colectivo, incendiaron su época y, a partir de entonces, continúan iluminando nuestra fantasía.
En general, los libros de viajeros crean un fantástico zoofriso del ámbito medieval. Y aún antes (hacia fines del mundo antiguo), los de Alejandro Magno, en el texto del Pseudo Calístenes (s.III E.C.) que recoge la herencia greco-helenística y romana. Pero ¿qué precede a estas versiones? Un enorme caudal del imaginario zoológico, elaborado durante siglos.
Tampoco hay que olvidar a Esopo y Fedro ni a los difusores de sus fábulas en la Edad Media: Walter English y Romulo Anglico Completo.
Las crónicas de Indias, pobladas de seres tan extraños (deformados por la distancia y el deslumbramiento) que hasta parecían irreales (el quetzal, por ejemplo), son otro precedente.
Los Bestiarios medievales (algunos preciosos), donde lo real convive con lo fantasioso, mostraron un exquisito y deslumbrante abanico que sigue multiplicándose en el presente. Recuérdese el Bestiario de Tolkien.
Pero este libro que hoy presentamos no es un Bestiario, no se ajusta a sus características. Es un conjunto de relatos de y con animales, reales, imaginarios, simbólicos, míticos. Muchos de ellos se encuadran en la microficción.
Por otra parte, cabe señalar que los autores de estos trabajos no son figuras aisladas dentro de nuestra literatura del NOA, como lo fueron, por ejemplo, los de la generación del 60; unificados por intereses comunes, por lecturas comunes y por un contexto histórico-geográfico-literario que los emparentaba, pero aislados como personas.
En este caso, el grupo de autores se asemeja más a La Carpa; se conocen, se frecuentan, participan de cursos, de un concepto de literatura que privilegia el cuidado formal; han coparticipado en publicaciones colectivas. Tienen espíritu de grupo, con un criterio abierto que se extiende cada vez a mayores integrantes, un proyecto en común [...]


Alba Omil

Extraído de las palabras preliminares del libro Estos animales (relatos), de los autores Luis Rodolfo Agulló, Carlos Alfredo Alonso, Teresita Amad, David Bercovich, Ana María D'Andrea de Dingevan, Nelly Druck de Konevky, Zeev Gaalkin, María Eugenia Godoy, Carlos Isas, Elvira Juárez Aráoz, Juan Carlos Molina, Leticia Mure, Jorge Namur, Estela Porta, Regina Saez, Eduardo Santos, Emma Cristina Zamora y Honoria Zelaya de Nader. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2007.

jueves, 14 de junio de 2007

Hilos

Teje la araña su baba sutil. De vez en cuando la trama atrapa un insecto.
La araña lo evalúa, lo liba, lo degusta y lo goza: goloso placer de los sabores.

Teje el tiempo su hilo imparable. En la tela van cayendo sin pausa las víctimas, que quedan allí inmóviles, secándose.
El tiempo ni siquiera lo advierte.

Alba Omil

Extraído del libro De este solar, de varios autores. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 1998.

martes, 12 de junio de 2007

El Toto no estaba solo

El Toto no estaba solo, lo acompañaba una curda (*) impresionante que lo obligaba a caminar erecto –para no perder la respetabilidad ni la compostura, che– como lo hacía cada vez que hablaba con su alma, al fin de cuentas, la única capaz de comprenderlo cuando él se sumergía en la nebulosa:
"La ciudad se ha bajado a dormir sobre el asfalto, arropada por la niebla interminable. Voy pisando sus torres, sus luces y su gente, sus malditas miserias y todos sus espejos, donde se bañan mil ojos, un solo ojo repetido mil veces y una órbita seca por donde espía la muerte".
Sale de la ciudad sin advertirlo y penetra en el mundo de las ensoñaciones. Hace un nudo y otro nudo; en series infinitas va eslabonando el tiempo que se enrosca en el pequeño espacio de su conciencia arropada por la niebla.
Se pierde entre los espejos, en un zig zag interminable para no pisarlos porque si se rompen es mala suerte y ya demasiada con la que se le había cuajado encima sin comprarla ni ganarla. Y no sabe qué hacer con tanto cielo negro donde de vez en cuando se baña alguna estrella o un foco macilento; porque la llovizna hace rato que se ha ido, aunque quedan los espejos.
De repente se cruza con la gata sorda que, acostumbrada a espiar en el mundo de los muertos, hace rato perdió el sentido de la realidad y lo confunde pero ¡cierto!, la gata se ha muerto hace dos noches y qué hace aquí este fantasma, cruz diablo, a lo mejor yo, como ella, soy fantasma y andamos explorando la ultratumba donde también llueve y se amontona el agua en los charcos como en esta maldita ciudad llena de ruido aunque ¡caramba! la ultratumba es silenciosa, entonces no estoy muerto ¡qué joder! Pero ¿y la gata? Porque la gata se ha muerto hace dos noches y cómo nos ronda la muerte. Convivir con los muertos ¡carajo! ocupando cada una de las células del alma y toditas las células del cuerpo, recorriendo los conductos del cerebro, laberinto que no excreta ¡ufa! acabo de hacer trizas un espejo, mil pedazos la realidad interior, mil pedazos la realidad afantasmada que me rodea y estoy hecho sopa y lleno de barro, parece que me dormí.
Mejor, me voy a casa.

Alba Omil

(*) Borrachera

Extraído del libro Panorama de la narrativa tucumana (de La Carpa a nuestros días), de varios autores. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2007.

viernes, 8 de junio de 2007

Clasificación del microrrelato

Ya se ha insistido bastante en el intento de clasificación de los microrrelatos. De entre esas múltiples clasificaciones, siempre provisorias, nos interesa rescatar una, su índole.
Hay microrrelatos que son un juego: los que hacen pensar, reír, o sonreír, y los que se asemejan a la sonrisa del gato (Anderson Imbert, Enrique. El Gato de Cheshire, Buenos Aires: Losada, 1965). Hay algunos habilísimos y sorprendentes; muchos ligeros, veloces, casi etéreos, aunque en su interior suelen tener algo que los protege frente a los vientos del olvido.
Por otro lado —también en su amplitud más general— están aquellos que tienen entrañas vivas y calientes, sobre todo corazón cuyo palpitar se acompasa al nuestro; desde cuyo cerebro algunas neuronas proyectan rayos sobre las nuestras y las hacen temblar y conmoverse y recordar, ¡qué palabra! ¿Cuánto juegan los recuerdos en los microrrelatos?, ¿cuánto pesa la reflexión existencial en estas mínimas y densas creaciones?
A nuestro juicio, ninguno de los rasgos señalados en los párrafos precedentes, los amerita ni los demerita especialmente; sólo los clasifica.
En este mundo de permanente cambio, y en constante fuga, el microrrelato puede atrapar el tiempo, el espíritu de época, la nuestra y la otra, la que quedó atrás y que la memoria conserva, aparentemente intacta y quieta pero que la fantasía ha ido idealizando y modificando mientras la autorreflexión la adensaba.
En el microrrelato puede haber sucesión de hechos —siempre fugaz y transitoria, acorde al ritmo del mundo en que vivimos y sobre todo, a las características del genero— pero también la mirada puede detenerse en un solo hecho y abrir un agujero en él para mirarlo por dentro; o alejarlo, para poderlo observar en perspectiva, o para jugar con él, proyectándolo en espejos deformantes, o fijarlo, como quien le saca la lengua o hace pito catalán al mundo efímero que lo circunscribe.


Alba Omil

Extraído de la Introducción al libro Microrrelatos del mundo hispanoparlante, de varios autores. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 2006.

lunes, 21 de mayo de 2007

Dulcinea del Toboso y Solveig Amundsen, un parentesco espiritual

Sabemos que Dulcinea es un ser inasible, un tejido de humo; nadie nunca podrá decir, con acierto, cómo fue, más allá de los imponderables emitidos de tanto en tanto por Don Quijote. En este sentido se emparienta con Solveig Amundsen (personaje de la novela Adán Buenosayres, de Leopoldo Marechal. Buenos Aires: Sudamericana, 1973). Solveig, según manifiesta Adán, “era la materia prima de toda construcción ideal, o el barro con que se amasan los ensueños”. Pero el parentesco va mucho más allá de las generalidades: Alonso Quijana, hidalgo de aldea, hombre solitario, de vida aparentemente vulgar, sale del anonimato recién cuando descubre que su destino es el de caballero andante cuyo norte y guía ha de ser la bella princesa Dulcinea del Toboso. Del mismo modo, Adán Buenosayres no reconoció su estado de tribulación y soledad hasta el momento en que le fue revelado su “norte verdadero en la figura de aquella”. No la nombra, como suele hacerlo Don Quijote con Dulcinea, sino por medio de perífrasis o de eufemismos, Así llegamos a dos condiciones que remarcan el parentesco

Dulcinea Solveig
Guía Norte y guía
La señora de mis pensamientos Ella, aquella
[…]

Singular importancia concedió Don Quijote al hecho de buscar nombre para su amada, nombre de cuya secreta realidad sólo él era depositario, porque ¿quién más sabía que Dulcinea era el otro nombre de Aldonza Lorenzo? Por otra parte, el caballero de la Mancha, en más de una ocasión va a protestar porque los labios impuros de Sancho pronuncian el nombre tan venerado. En cuanto a Solveig, leemos lo siguiente: “El nombre reservado estaba dicho… Lo que más le dolía era ver ya en los labios impuros del dragón aquel nombre que no había proferido él ni siquiera en su Cuaderno de Tapas Azules. Pero ¿qué hacer? ¿abatir al dragón y arrancarle de la boca el dulce nombre profanado?”.[…]


Alba Omil

Extraído del libro Ensayistas del NOA, de varios autores. Secretaría de Post-Grado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 1992.

domingo, 20 de mayo de 2007

Presentación del libro Panorama de la Narrativa Tucumana. De La Carpa a nuestros días.

El día martes 15 de mayo de 2007 se realizó la presentación del libro Panorama de la Narrativa Tucumana. De La Carpa a nuestros días. Es una antología de cuentos y microrrelatos que reúne a escritores tucumanos de diversas generaciones y de distintos lugares de la provincia. La selección de textos y coordinación editorial estuvo a cargo de Alba Omil. Los autores son Julio Ardiles Gray, Octavio Cejas, Alba Omil, Tulio Santiago Ottonello, Carlos Alfredo Alonso, María Eugenia Godoy, Elvira Juárez Aráoz, Ana María Mopty de Kiorcheff, Jorge Namur, Lucio Piérola, Estela Porta, Luis Sáez, Eduardo Santos y Ema Cristina Zamora. En el acto hablaron los autores Ottonello, Namur y Mopty de Kiorcheff. El acto se realizó en el Centro Cultural "Alberto Rougés" de la Fundación Miguel Lillo, en San Miguel de Tucumán. Las fotos a continuación fueron cedidas por Luis Sáez, co-autor del libro.

De izquierda a derecha: Tulio Santiago Ottonello, Ana María Mopty de Kiorcheff y Jorge Namur, haciendo la presentación del libro.


En primer plano, Elvira Juárez Aráoz y Tulio Santiago Ottonello. Detrás están Mafalda Benuzzi de Canzonieri y Amanda Guillou de Isas, antes del comienzo de la presentación.

En las primeras filas, junto a otra gente estaban los autores Eduardo Santos, Elvira Juárez Aráoz, María Eugenia Godoy y Lucio Piérola.

En esta foto están Lucio Piérola, Alba Omil, Jorge Namur y Constanza Terán de Colombres, quien habitualmente lleva a cabo la coordinación este tipo de eventos.

jueves, 17 de mayo de 2007

Todo bicho que camina...

Si revisamos la forma de alimentación de nuestros campesinos del NOA, sobre todo de aquellas zonas más alejadas de los centros urbanos -monte adentro y cerro adentro- hemos de ver que se mantienen algunas costumbres alimentarias heredadas de los aborígenes y/o transformadas en la época de la colonia.
Hemos reunido aquí un pequeño repertorio tanto de comidas como de su preparación, que resulta muy interesante por su calidad y por su variedad.
El suri (ñandú o avestruz americano): era animal sagrado para los nativos -simbolizaba la nube- y en consecuencia, respetado en las cacerías. Adán Quiroga señala otro hecho: la importancia de sus nidadas. Cada huevo equivale más o menos a una docena de los de gallina, lo que resultaba importante para su alimentación. Habrá que agregar a esto que la carne del suri es seca, dura y muy fibrosa, es decir poco propicia para la alimentación. Pero los huevos podrán convertirse en apetitosas tortillas.

Tortilla de huevos de avestruz: no rompían el huevo, lo perforaban en ambos extremos, dejando la cáscara intacta para luego decorarla y, atravesada con un hilo, colgarla en la casa para prevenir los rayos, o como simple adorno, costumbre que se mantiene hoy en muchos hogares campesinos. Al huevo, condimentado y mezclado con rodajas de papas fritas o hervidas, lo colocan en una lata untada con aceite, que tapada, se cocina a las brasas.

Dos sabrosas variantes:
-Al huevo batido, en lugar de papas o sin omitirlas, se le agrega la siguiente preparación: cebolla frita, algo de ajo y charqui (carne seca típica) previamente asado y molido en mortero. Se hace la tortilla y se cocina del modo indicado.
-Se hace un puré de papas bien condimentado y se arma un pastel relleno con la mezcla a la que se le pueden agregar pasas de uva. Se lo cuece al horno o a las brasas.

Alba Omil

Extraído del libro Comidas regionales. Noroeste Argentino. Ingredientes y un poco de historia, de varios autores. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, segunda edición corregida, 2004.

lunes, 14 de mayo de 2007

El universo sonoro en el orden de lo mágico en la Edad Media

En esa época medieval, llena de prodigios, según el mismo autor lo señala a través de Melusina, no puede extrañarnos la presencia de seres mitológicos, muchos de ellos provenientes del mundo celta. El mundo sonoro en este ámbito es diferente, más elemental y menos estridente. Son interesantísimos los sutiles cambios en este tipo de sonidos: casi en sordina, con muchos armónicos.
“Emergieron unos susurros, como si abejas invisibles –el rumor de las abejas es inseparable del zumbido de las hadas- revolotearan en el corazón de los pámpanos” (El unicornio. Buenos Aires, Sudamericana, 1979: 361).
Lo curioso es que para la reproducción de estos sonidos, el autor haya elegido “instrumentos” poco convencionales:
“[…] moviéronse algo más las hadas, sacudiendo sus campanas de vidrio, sus collares de nueces, sus medallas de cobre, sus cascabeles talismanes, sus sonajas fetiches” (p. 365).
Dentro de este cuarto ámbito sonoro se ubica el baladro de Melusina que atraviesa isotópicamente la novela: al comienzo, en el medio, a la muerte de Ozil y a la muerte de Aiol.
Este baladro no figura en los antecedentes míticos ni literarios de Melusina, aunque sí en la materia de Bretaña: es un agregado que Mujica Láinez le hizo a su historia, sin duda tomado de la literatura artúrica: era el célebre baladro de Merlín, último grito del mago, después de quedar atrapado en su cárcel de aire, por los encantamientos del hada Niniana, de quien él estaba enamorado. El término era de uso corriente en las novelas de caballerías y en el Romancero.
En cada uno de los momentos precitados, el baladro de Melusina aparece entramado dentro de un complejo tejido sonoro, tal como si se tratara de un solo con acompañamiento orquestal […].

Alba Omil

Extraído del libro La Literatura y su relación con otros ámbitos, de varios autores. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 1999.

viernes, 20 de abril de 2007

La música del otro mundo

[...] La imagen del Otro Mundo, que parece yacer en el inconsciente colectivo de la humanidad, ofrece diferentes características, según el pueblo del cual se trate.
De cualquier manera, hay elementos en común para casi todos ellos, uno es la armonía; otro, el tiempo que no transcurre y todas sus implicancias: felicidad, goce, en fin. Vinculada a la armonía y al deleite, aparece la música.
¿Qué significación profunda tendrá la música para el alma humana?¿qué carácter imprescindible, que la coloca en los diversos ámbitos que la fantasía intuye para el Otro Mundo?
Un rastreo veloz nos permitirá encontrar el concepto en múltiples culturas. [...]
Los celtas, en su estupenda, maravillosa fantasía se complacen en describir las delicias del Otro Mundo, en donde la música ocupa un lugar de privilegio. Este motivo de la música y el canto pasan muy temprano al resto de Europa y se difunden con la literatura artúrica (siglo XII) a través de romances del ciclo bretón y de las novelas de caballerías.
En el Otro Mundo de los persas reina Yima en un paraíso de felicidad y frescura, donde suena permanentemente la música y el canto [...].

Después de su encuentro con la Divinidad, Mahoma escucha "el armonioso concierto de los seres celestiales (...) Yo distinguía en ellos las voces más diversas: sonidos agudos y estridentes, susurros como el de la fronda que el viento agita, dulces arrullos como el gemido de la paloma, murmurios sordos como el de las abejas en la colmena, fragosos estrépitos como el del trueno. Y todos ellos a pesar de su diversidad, se me ofrecían claros y distintos como emanando unos de debajo de otros". La solemne armonía de aquel angélico concierto turba, una vez más, el espíritu de Mahoma [...].
Dentro de la variedad de concepciones escatológicas del mundo medieval, siempre la música y el canto están presentes con una diversidad de versiones, tantas como la fantasía humana puede elaborar.
Barlaam y Josafat, atribuido a S. Juan Damaceno (mediados del s.VIII) y basado en una leyenda de Buda y en el Apocalipsis de Pedro, -traducido luego a diferentes idiomas- narra una visión de Josafat quien, después de una larga peregrinación llega a una llanura cubierta de flores donde "escuadrones alados producen una melodía como ningún mortal ha oído" [...].
En fin, la lista y el análisis podrían continuar pero lo dicho basta para sacar una, entre tantas otras posibles consclusiones: la humanidad, que se unifica por tantos meridianos negativos que la atraviesan de punta a punta, puede mostrar una vertical luminosa, sonora, positiva -la música- como un común denominador que la redime, exalta y dignifica.


Alba Omil

Fragmentos extraídos del artículo "La música del otro mundo", publicado en el libro La música y el canto, de varios autores. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 1988.

lunes, 16 de abril de 2007

Las mujeres, el amor y la muerte


Introducción

A comienzos del siglo XIX Arturo Schopenhauer publica El amor, las mujeres y la muerte. Si lo hubiese publicado en nuestros días, casi con seguridad ese libro hubiera sido best seller.
Al pensar en ello se nos ocurrió esta publicación, Las mujeres, el amor y la muerte, alterando el orden de los factores en su título (...).

Sobre la base del "principio de relevancia", de Van Dijk, según el cual va al comienzo lo que se considera más importante, hemos ubicado a la mujer en primer término porque es eje y tema vertebrador de este libro; sobre ella se articulan los otros dos, amor y muerte. Muchas veces un amor no logrado; muchas otras un amor que conduce a la muerte (...).

Largo es el camino recorrido por la mujer; en él subyacen el status de los sexos en el estado primario y en el estado actual, el principio de hegemonía masculina en el clan; la mujer bajo la tutela del Pater Familias: el principio de jerarquía, esto es, cumplimiento de las órdenes del jefe. También las etapas de transformación de la estructura patriarcal, con las progresivas conquistas femeninas: de la poligamia a la monogamia; más tarde, la presión de los parientes para imponerle un esposo , y el recurso -pobre recurso, al fin- para evadirlo: el refugio en el convento. Cierto es que este "refugio" ofrecía sus posibilidades de "evasión"; la capitular de Carlomagno en el 789 es una prueba: prohibe a las monjas tanto salir del convento como escribir o enviar winileodes ("canciones de amigo") al exterior. Podrían citarse otros ejemplos (...).

Amor, mujer y muerte, casi un tríptico, como si el gran amor sólo pudiera codearse con la muerte. En este libro, diferentes casos, de la historia y de la ficción, ilustran esta doble articulación sobre la figura femenina.
El tema puede ser inagotable: imposible ahondar en casos aislados, sin caer en la omisión. Imposible abarcarlo todo. Por ello, este libro, cada uno de sus ensayos, exigen un lector con grandes competencias para que, apoyado en una serie de sobreentendidos históricos, sociológicos, psicológicos, literarios, pueda participar de la re-elaboración de un trabajo apasionante.

Alba Omil

Extraído del libro Las mujeres, el amor y la muerte, de varios autores. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 1999.

jueves, 12 de abril de 2007

La fábrica de miel



La abeja anciana trataba de explicarle a la abejita los misterios de la miel y sus procesos.
La abejita sólo apreció el corolario: los secretos están en el fondo de un dulce corazón.


Alba Omil

Extraído del libro Microrrelatos del mundo hispanoparlante, de varios autores. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán. Tucumán, Argentina, 2006.

martes, 10 de abril de 2007

Mutaciones


Se miró en el espejo y la sorprendió una cara agria, de labios afilados, y ojos opacos, con la imagen de la muerte bailando en el fondo de las cuencas oscuras.
-No vuelvo a mirarme. A menos que algún duende compadecido me devuelva mi antigua imagen
Y rompió el espejo.
Tiempo después (¿mucho? ¿poco? ¡quién sabe!) se encontró frente a frente con la luna de otro espejo: ojos brillantes, semisonrisa honda y cómplice, rostro luminoso.
No había visto al duende; seguro que no.
Después ató cabos: hacía unas semanas, en el recodo de un camino, vio pasar al angelito desnudo con el carcaj al hombro y una flecha pronta a ser disparada.

Alba Omil


Extraído del libro De este solar, de varios autores. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 1998.

lunes, 9 de abril de 2007

El panorama musical de la Edad Media en El Unicornio de Mujica Láinez

Manuel Mujica Láinez

Introducción

Dos hechos consecutivos queremos destacar en el presente trabajo: 1) la presencia de algunos segmentos musicales en El Unicornio de Manuel Mujica Láinez; 2) esa música como reflejo, o refuerzo, o comentario del panorama musical de la Edad Media.
En otras palabras, lo que el discurso literario dice, está acompañado, o reforzado por un registro de la variedad musical de la época, el cual, no infrecuentemente, asume la forma de un cuasi-discurso musical interlineado o subyacente.
Bueno es aclarar, con respecto al último punto, que no estamos hablando de esa musicalidad de fondo que podría descubrirse en muchos autores de diferentes épocas; estamos refiriéndonos a planos musicales perfectamente discernibles que se interpolan en el discurso narrativo, con funciones diversas: a) enriquecer el texto, darle vida al cuadro, sumando el oído a los informantes visuales de la situación; b) relacionar el contexto, poniendo de relieve la variedad musical de la Edad Media, con todas sus manifestaciones, a lo largo de su extenso desenvolvimiento: el canto gregoriano, la polifonía posterior, la música vívida de trovadores y cortesanos, el canto de los goliardos, el drama litúrgico, el drama sacro, los juegos de escarnios, en fin.
Alba Omil

Extraído del libro La Literatura y su relación con otros ámbitos, de varios autores. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 1999.

miércoles, 4 de abril de 2007

Meditaciones del Toto, al pie de su propio ramaje


El Toto estaba realmente preocupado por el problema de la relación del alma con el cuerpo, dado que, consideraba, con tanta alma suelta y acumulada en el sufrido universo desde hacía milenios, habida cuenta de su tan pregonada inmortalidad, los cuerpos resultaban insuficientes. Y, hasta el espacio, también insuficiente. Era por eso que se afirmaba cada vez más, la teoría de que cada cuerpo era ocupado por dos, o más almas, las que, como en las mejores familias, convivían, o se turnaban, o se desplazan, de a ratos se llevaban magníficamente bien; de a ratos, a las patadas. Esa teoría, al fin de cuentas, era tranquilizante porque terminaba de explicar su ciclotimia: cuando lo habitaba la diurna –un alma clara, sosegada, en equilibrio consigo misma– él estaba tranquilo, podía hacer cosas y llevarse bien con el mundo. En cambio la otra, la nocturna, era –o sería– la responsable de las caídas hondas en los pozos del alma (Vallejo dixit); de su angustia metafísica, de sus depresiones, porque quién podía saber cómo le había ido a esta pobre en vidas anteriores, para que acarreara semejante resaca. Pero era necesaria otra explicación todavía: ¿y sus furias repentinas?, ¿y esos arranques que lo sacaban de quicio? Capaz que una tercera, escapada del averno, de vez en cuando le hacía sus visitas. Era después de esas caídas bruscas, o de la visita de la tercera, cuando al Toto se le daba, o por viajar (no cualquier viaje, no, viajes insólitos) o por escribir. No era mal poeta –decían– pero ¿Cuál es la distancia que media entre el "no era mal" y el "era buen"? He ahí la incógnita. Mejor, a otra cosa. Una mañana en que todo pintaba bien, tuvo una feroz discusión con la Aurelia, su hermana mayor, lo que motivó su retiro por tres días, a los aposentos superiores. Allí fue donde pensó llamar a una conferencia de prensa: convocar a sus tres almas a que pusieran sus cartas sobre la mesa, dijeran quién era quién, declarasen objetivos y plan de vuelo para el resto de la temporada, para tranquilidad del dueño del inquilinato. He dicho. Fracaso total, por falta de quórum. De una cosa estaba seguro con respecto a sus inquilinas: eran díscolas e irreductibles. Si él se proponía alguna cosa y ellas otra, resultaba inútil todo intento de persuasión o de doblegamiento. Pero aquí le surgía otro interrogante, no menos problemático: ¿y las almas de algunos políticos? ¿de algunos funcionarios? ¿y las de los mafiosos? (la pucha con los acercamientos que buscan ciertas palabras) ¿serían almas descartables? O tal vez esas que no tienen cabida en ningún lugar del universo, visible o invisible, y buscan una rendija o un elemento poroso para filtrarse y establecerse. Sin duda había muchas categorías de almas pero ¿y sus destinos? ¿quién determinaba su ubicación? porque Dios no se iba a distraer en esos menesteres, y menos todavía con las ya señaladas descartables. ¿Estarían dotadas de libre albedrío?, ¿de libre elección, en este caso?, ¿o sería todo al manchanchi? En cuanto a las propias, él no estaba del todo disconforme. Cierto es que la diurna era medio aburrida, incapaz de ningún asombro, pero, en comparación, la nocturna tenía desplantes maravillosos y no te digo nada de la frenética, que tantos sinsabores le ocasionaba, aunque ofrecía sus soberbias revanchas, un poco delirantes, es cierto, pero el delirio suele emitir aromas inigualables. Agotó los filósofos de Oriente y Occidente en busca de respuestas, pero sin éxito. Iba a convocar a nueva conferencia de prensa, por si acaso, total, paciencia y tiempo era lo que le sobraba. Mientras tanto, trataría de convivir como Dios lo ayudara. Más difícil era la Aurelia que todas sus almas juntas ¿cómo sería el alma de la Aurelia? Bueno, ese era un tema difícil. Mejor, paremos la mano.

Alba Omil

Extraído del libro Panorama de la narrativa tucumana (de La Carpa a nuestros días), de varios autores. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2007.