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domingo, 6 de enero de 2013

Los mayas y el fin del mundo

Artículo de Alba Omil sobre el calendario maya y sus consecuencias actuales. Publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, el día 6 de enero de 2013. El enlace a la nota es:

http://www.lagaceta.com.ar/nota/527916/la-gaceta-literaria/mayas-fin-mundo.html

jueves, 4 de noviembre de 2010

La hechicería en las culturas prehispánicas


El hombre del paleolítico –recolector, cazador– sabía, entendía bien, cómo iba proveerse de alimentos y de abrigo; fabricaba sus armas con madera, hueso y piedra y sus ropas con pieles, pero cuando tenía que enfrentarse con otros graves problemas –más allá de su dominio– como la enfermedad, la muerte, la sequía, las pestes, estaba completamente desprotegido. Sin duda esto lo llevó a reflexionar, durante generaciones, sobre la existencia de fuerzas superiores que regían la vida y la muerte, y a rendirles tributo de adoración que, llegado el momento, iba a tener sus oficiantes.
Ese hombre primitivo creía en la magia, en los hechizos y en la adivinación.
No hay pruebas de que las tribus nómadas que recorrían nuestros bosques hace más de diez mil años (6) tuvieran creencias religiosas, pero esto no significa que no las tuvieran.
¿Desde cuándo los hombres de la tribu observaban el cielo en busca de señales? No podemos afirmarlo pero si ya seminómadas, en sus campamentos estacionales se dedicaban a domesticar algunas plantas y a rendir culto a sus muertos ¿cómo no iban a reflexionar acerca del lugar adecuado donde se asentaría el grupo, todavía nómada? La señal la buscaban en el cielo, siguiendo el curso y el mensaje de los astros. Y sin duda, ya había personas especializadas en el tema.
Para continuar con la dualidad antes apuntada, debemos recalcar que sus observaciones del cielo estaban motivadas, en gran medida, por las prácticas agrícolas, ocupación fundamental de los aborígenes ya sedentarizados. Los astros les darían noticias de la posición del sol, del cambio de las estaciones, de los períodos de lluvias y de los momentos propicios para el desarrollo de los ciclos agrícolas.
Esta observación de los astros (el sol, las fases de la luna, el ciclo de Venus, de gran importancia tanto práctica como astrológica, etc.) fue un rasgo común a todas las grandes culturas precolombinas. Estaba vinculado con los mitos y con el destino del hombre sobre la tierra y también con sus actividades cotidianas [...].

Alba Omil

Extraído del libro La hechicería en las culturas prehispánicas, de Alba Omil. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2010.

jueves, 17 de mayo de 2007

Todo bicho que camina...

Si revisamos la forma de alimentación de nuestros campesinos del NOA, sobre todo de aquellas zonas más alejadas de los centros urbanos -monte adentro y cerro adentro- hemos de ver que se mantienen algunas costumbres alimentarias heredadas de los aborígenes y/o transformadas en la época de la colonia.
Hemos reunido aquí un pequeño repertorio tanto de comidas como de su preparación, que resulta muy interesante por su calidad y por su variedad.
El suri (ñandú o avestruz americano): era animal sagrado para los nativos -simbolizaba la nube- y en consecuencia, respetado en las cacerías. Adán Quiroga señala otro hecho: la importancia de sus nidadas. Cada huevo equivale más o menos a una docena de los de gallina, lo que resultaba importante para su alimentación. Habrá que agregar a esto que la carne del suri es seca, dura y muy fibrosa, es decir poco propicia para la alimentación. Pero los huevos podrán convertirse en apetitosas tortillas.

Tortilla de huevos de avestruz: no rompían el huevo, lo perforaban en ambos extremos, dejando la cáscara intacta para luego decorarla y, atravesada con un hilo, colgarla en la casa para prevenir los rayos, o como simple adorno, costumbre que se mantiene hoy en muchos hogares campesinos. Al huevo, condimentado y mezclado con rodajas de papas fritas o hervidas, lo colocan en una lata untada con aceite, que tapada, se cocina a las brasas.

Dos sabrosas variantes:
-Al huevo batido, en lugar de papas o sin omitirlas, se le agrega la siguiente preparación: cebolla frita, algo de ajo y charqui (carne seca típica) previamente asado y molido en mortero. Se hace la tortilla y se cocina del modo indicado.
-Se hace un puré de papas bien condimentado y se arma un pastel relleno con la mezcla a la que se le pueden agregar pasas de uva. Se lo cuece al horno o a las brasas.

Alba Omil

Extraído del libro Comidas regionales. Noroeste Argentino. Ingredientes y un poco de historia, de varios autores. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, segunda edición corregida, 2004.