Mostrando las entradas con la etiqueta Ensayo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Ensayo. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de abril de 2014

Don dinero

Artículo de Alba Omil publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, el día 6 de abril de 2014. El enlace a la nota es:

http://www.lagaceta.com.ar/nota/585451/la-gaceta-literaria/don-dinero-poderoso-mediador.html

martes, 16 de agosto de 2011

La hechicería en las culturas prehispánicas


"Hechicería en las culturas prehispánicas", de Alba Omil. Se presenta el jueves 18 de agosto, Centro Cultural Rougés, Laprida 31, San Miguel de Tucumán, Argentina, a las 20 horas. ¡Los esperamos!

jueves, 28 de abril de 2011

Idiosincracia argentina


[...] De lo antedicho poemos extraer algunos rasgos de la idiosincracia argentina, según lo refleja nuestra literatura:
[...]
d) Viveza criolla, que tiene una muy estrecha vinculación con el rasgo anteriormente denotado (cierto extraño pudor que le impide mostrar su intimidad, mostrarse tal cual es). Esta viveza se exterioriza -entre otras formas- en la costumbre de "tomar el pelo", de "sobrar" al prójimo, en la "cachada". Uno de los factores que le han dado origen es un marcado acentramiento del yo y cierta megalomanía típica; el argentino, sobre todo el porteño, se siente dueño del mundo. Esta "viveza" es casi exclusiva del porteño. En otras capitales del mundo -Madrid, París, Londres- no aparece y ha sido reemplazara por cierta suficiencia o cierto aire de superioridad en el trato al que viene de afuera o de "adentro". Pero hay otros factores que entran en su génesis; uno de ellos es la inmigración: esta viveza nació como una forma de defensa -y por qué no de venganza- del criollo frente al "gringo" que avanzaba e iba quitándole cada vez más espacio y más protagonismo. Pero no es exclusiva del nativo porque, con el tiempo, va a pasar al hijo de inmigrante quien la ejerce esgrimiéndola un poco como carta de ciudadanía; pero también por otras razones, cubrirse a sí mismo de la burla y el escarnio ajenos; evitar que le hicieran a él lo que le habían hecho a sus mayores, y vengarlos aunque fuera inconscientemente. Este rasgo le viene muy bien al hijo de inmigrante, todavía inseguro, porque le crea una consciencia de superioridad frente al burlado, lo afirma en su propio yo, que se enseñorea frente al infeliz que "cae", víctima de sus chanzas [...]

Alba Omil

Extraído del libro La letra profunda, de Alba Omil. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 1996.

martes, 12 de octubre de 2010

Simoca


[...] durante la Conquista, hacia 1684, trasladada S. M. de Tucumán a su actual emplazamiento, Simoca –lugar antiguamente habitado por los indios Tonocotés– pasa a ser el punto obligado de paso para las carretas que hacían su recorrido entre Sgo. del Estero y Tucumán y son los frailes franciscanos los encargados de administrarlo y, por supuesto, de la evangelización. Levantan su capilla adonde celebraban la misa y otros oficios religiosos. Enfrente estaba el gran espacio que iba a convertirse en plaza. Hasta allí concurrían los campesinos y pequeños agricultores de los pueblos y aldeas vecinos que, a la vez, traían sus productos para venderlos, para trocarlos. Cada vez con mayor éxito, con mayor venta. Luego fue una cita obligada. La feria había nacido casi sin darse cuenta, y en sus entrañas se estaba gestando una ciudad. En 1728, el capitán Diego de Molina establece la primera plaza aunque, como dijimos, el lugar donde se reunía la población, existía, de hecho, desde mucho antes. Más tarde se va a trasladar hasta la vera del ferrocarril
Pero volvamos a la ciudad del presente: quedan en ella la feria, por supuesto; una serie de antiguas costumbres y un grupo de familias notables, cuyos antecesores descienden de los remotos pobladores de la villa, que vinieron de todas partes y allí se establecieron [...].

Alba Omil

Extraído del artículo "Simoca", incluido en el libro Hace tiempo en el Noroeste, tomo III, de varios autores. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2010.

domingo, 27 de junio de 2010

Un maestro en el legado de la palabra


Artículo en homenaje a la muerte de José Saramago, publicado en el diario La Gaceta, de Tucumán, el domingo 27 de junio de 2010.
El vínculo directo a la nota es:

domingo, 18 de abril de 2010

La Randa


Como los "cedrones de copa blanca", como la "dama de noche silvestre", la randa va desapareciendo.
Después de cuatro siglos de permanencia, de muchos años de auge y señorío, hoy la randa, lamentablemente, parece condenada a desaparecer o a convertirse en objeto de museo. ¿Por qué? Pensamos que por falta de aggiornamiento y de creatividad, que es, a su vez, parte de la cultura. Y también por abandono y desatención.
Hoy nadie usa carpetas tejidas en sus muebles, ni pañuelitos en el bolsillo superior del saco. Por esta causa, esas laboriosas carpetas circulares, de todo tamaño, que llevan días y días de labor; esos preciosos pañuelitos, no tienen mercado. Pero…
¿Por qué se han reducido a eso las labores de randas? En ese libro documentamos verdaderas obras de arte, con fotos de antaño, obtenidas en diversas fuentes, entre ellas, el Museo Sacro de nuestra ciudad, que atesora materiales preciosos. ¿Será posible que la belleza de esas randas haya quedado reducida casi exclusivamente a elemento de museo? Alguna feria aislada y de vez en cuando, no es suficiente para difundir un producto que vale la pena mostrarlo, que enriquece una cultura, que muestra una continuidad histórica, que puede ser una fuente de ingreso por diferentes bocas [...]

Alba Omil

Extraído de las palabras preliminares del libro La randa. Una artesanía tucumana, de Tulio Santiago Ottonello. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2010.

domingo, 9 de agosto de 2009

Diversas formas de diálogo

Artículo de Alba Omil publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, Argentina, el día 9 de agosto de 2009. El vínculo directo a la nota es:

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Victoria Ocampo y la Generación del 37

Ha vivido siempre adelantada a su tiempo, como ocurrió con los hombres del 37, soñando, previendo, cimentando la Argentina del futuro, sin mentalidad colonial ni ataduras de aldea, abierta al mundo y al porvenir. Como ellos. Y en verdad se les parece bastante, en muchas otras cosas: tiene ideas ordenadas, anticipatorias y audaces como Echeverría (recuérdese el Dogma Socialista, matriz madre de todo un pensamiento generacional y de los grandes libros que lo subseguirían: Facundo, las Bases); tiene el pensamiento sutil, mordaz, de estilete de Juan Bautista Alberdi; el decir apedreante, sin pelos en la lengua, de Sarmiento, el visionario. Su proximidad con Sarmiento quizás sea mayor que con el resto de los miembros de esa generación. Cuando en 1938, en el N° 46 de Sur hace la defensa de la Inteligencia, habla del sanjuanino y citándolo afirma: "Si algún resultado positivo han dejado las terribles revoluciones que han agitado la Europa, es sin duda el de poder emitir los hombres sus ideas sin rodeos ni amaños, cualquiera que sea la materia que se trate". [...]

Alba Omil

Extraído del libro Frente y Perfil de Victoria Ocampo, de Alba Omil. Editorial Sur, Buenos Aires, Argentina, 1980.


martes, 26 de agosto de 2008

Por voluntad y elección


Artículo de Alba Omil publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, Argentina, el día 20 de julio de 2008. El vínculo directo a la nota es:


Con respecto a este artículo, la autora publicó una aclaración en el mismo diario el día 3 de agosto de 2008. El vínculo directo a la nota es:

domingo, 15 de junio de 2008

José Bianco. "Sombras suele vestir"


Borges ha dicho: "Como el cristal, o como el aire, el estilo de José Bianco es invisible". Quizá metaforizaba; acaso hiperbolizaba. Lo cierto es que estaba refiriéndose a un estilo sutil, inaprehensible casi. Tal vez sea aventurado tratar de investigarlo. Es tan frágil, tan etéreo, que intentar la indagación de sus secretos podría ser tenido como una violación, o podría suponer el peligro de destruir su magia. Pero no: procuraremos conservarlo intacto, preservar en todo momeno su trémula hermosura. Nuestro acercamiento ha de ser sólo un intento de interpretación para contribuir al goce de su belleza y, tal vez, para que esa belleza pueda servirnos de enseñanza.
Se trata, sin duda, de un estilo donde todo está pulido y ajustado hasta el detalle; donde cada procedimiento ha sido madurado antes de aplicarse, pero todo es tan imperceptible que ni siquiera se nota la elaboración.
El protagonismo pertenece a la historia, que nos capta y nos domina desde el comienzo hasta el final de Sombras suele vestir, ese cuento formidable, con un título estupendo, proporcionado por un poema de Góngora:

"El viento armado que en veloz carrera
sombras suele vestir, de bulto bello".

Al iniciar la lectura, el lector se encuentra como perdido porque el autor lo mete de lleno en la vida de una familia donde hay personajes cuya ubicación desconoce: dos mujeres que son apenas un nombre; una voz que no se sabe a quién pertenece, que va ocupando el centro de la narración pues a través de su memoria y de su conciencia, hace su relato un enunciador omnisciente. Sumemos a ello, un escenario más claramente esbozado que los personajes (casa de inquilinato, cuadro de miseria) y una desarticulación del tiempo que será en definitiva, el instrumento esencial del misterio, del clima de irrealidad y hasta del desenlace. Estas anacronías están ajustadas al fluir de la memoria: el autor presenta los sucesos tal como aparecen en la mente del que evoca, sin ninguna fidelidad cronológica [...]

Alba Omil

Extraído del libro La letra profunda, de Alba Omil. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 1996.

viernes, 9 de mayo de 2008

Antes de la llegada del español


"Es tan poco lo que nos han dejado, en citas y apuntes breves y dispersos, los cronistas católicos sobre los dioses y supersticiones de Calchaquí, que es necesario, para rehacer la mitología de la montaña, acudir al folklore -la tradición viviente en boca del pueblo- medio eficaz de las investigaciones", señala Adán Quiroga en Folklore Calchaquí.
Ha sido tan grande, tan fuerte, tan avasalladora y tan feroz la presión espiritual del conquistador español, que es como si a través de él hubiera caído un espeso aluvión de lodo sobre toda la cultura anterior: no quedan sino vestigios. Sobre esos fragmentos sueltos y aislados trataremos de trabajar: establecer nexos, comparaciones, soldaduras, para recuperar algo, como ya lo hicieron los investigadores precedentes.
Los rastros más abundantes -ceramios, petroglifos, objetos trabajados en piedra- dicen lo suyo; ese mensaje cifrado en los símbolos, a veces hermético, puede estar ligado con cierto fragmento de relato o de creencia y así, quizás, pueda recomponerse en parte la partitura.
Hay que aguzar el oído, pues, para escuchar los susurros de esas voces ya aplastadas por el tiempo, por la violencia, por el sometimiento, el posterior abandono y la constante falta de respeto. Algo percibiremos, bastante, tal vez. Los que sigan continuarán la empresa [...]

Alba Omil

Extraído del libro Lo demoníaco en los mitos del Noroeste Argentino, de Alba Omil. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2002.

martes, 4 de marzo de 2008

Miguel Lillo - Su figura


No necesitó el título universitario, aunque después haya recibido un doctorado Honoris causa.
Bebió en los libros; lo orientaron científicos de primer nivel. El resto lo hicieron su vocación, su pasión por la naturaleza, su espíritu inquieto, su sed de conocimientos.
Su austeridad y su vocación le permitieron integrar una de las más importantes colecciones de Historia Natural de América Latina, patrones internacionales de comparación, que se usan en todo el mundo. Lillo no era hombre de sólidos recursos económicos; la humildad de la casa en que vivía, así lo testimonia. Su lujo lo constituían su biblioteca y sus colecciones.
Sobre su vida, el mismo Lillo ha dejado, en una reseña, un somero cuadro. El resto puede recomponerse con documentos, artículos periodísticos, libros y con expresiones, anécdotas, recuerdos (sólidos, vividos, sentidos) del conjunto de aquellos que lo conocieron.
Lillo era un investigador, un coleccionista y un solitario. Su casa, en la calle que hoy lleva su nombre, estaba convertida en museo y jardín botánico ya en vida del sabio: libros, colecciones, documentos, plantas que llenaban su vida .Cosas que Lillo había coleccionado y ordenado, más que para sí , con visión de futuro, para la humanidad, para la ciencia, para su país.
Miembro de la brillante generación del Centenario, partícipe de sus ideales, de fuerte individualidad, imbuido del espíritu generacional, Lillo iba dejando atrás sus años jóvenes, estaba enfermo y le preocupaba el destino de su obra. Muere el 4 de mayo de 1931, legando sus bienes a la Fundación que lleva su nombre. Pero no solo fueron sus bienes lo que el sabio donó a la posteridad, dejó también otros valores, que no se miden con parámetros materiales: ideas, muchas veces adelantadas a su espacio y tiempo.
El predio se conserva con sus frondas, su respeto por la naturaleza que, de algún modo, representa lo perdurable; y las ruinas de lo que otrora fue una modesta edificación. Hoy lo perdurable se mantiene como él lo dejó, al igual que se mantienen los principios espirituales que de algún modo ello simboliza. Lo otro, ha crecido y hoy alberga a numerosos investigadores y técnicos, también edificios, museo, laboratorios, libros, publicaciones, que son el valor agregado de aquello que el sabio legara.

Alba Omil

Extraído del libro Fundación Miguel Lillo - Historia. Textos: Alba Omil. Fundación Miguel Lillo, Tucumán, Argentina, 1993.

miércoles, 27 de febrero de 2008

La metamorfosis


Ligadas a la historia de la humanidad, las metamorfosis aparecen en todos los tiempos, y nuestros aborígenes no podían haber sido ajenos a este hecho, cuyo conocimiento parece ser común al género humano, y atributo de los dioses.
Ya hemos visto, y son conocidas las transformaciones de la Pachamama. Tampoco es extraño a ellas el Llastay que, de pronto, puede ser guanaco, como cóndor, como corzuela, como chinchillón. También suele, o puede, metamorfosearse, el Chiqui.
Adán Quiroga (1900) sostiene una hipótesis interesante a propósito de las metamorfosis del Chiqui, puede ver la figura de la deidad maligna transformada en suri, en algunas urnas del valle de Santa María, que reproduce en su trabajo:
"El suri [...] tiene mucho que hacer con el Chiqui, ya sea porque la misma deidad funesta se vuelva avestruz para vagar por el desierto..."
Y respalda Quiroga su teoría con el hecho de que en las fiestas en honor del Chiqui, cuando se le ofrecen las cabezas de aves del Llastay, la única que falta es la del suri, "excluyéndola del sacrificio, como si fuese motivo de veneración especial y no debe ser sino porque el Chiqui se transforma en suri" (p.555).
Quiroga insiste: "El hecho mismo de mostrarse el suri en la misma urna que Chiqui, es un dato revelador".

Alba Omil

Extraído del libro Creencias y ritos de los aborígenes del NOA, de Alba Omil. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2005.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Muerte y transfiguración de Martín Fierro


[...] Los problemas políticos y socio-económicos nacionales que están en la base del Martín Fierro, que son la causa de los males del héroe y de su raza, aludidos tangencialmente por Hernández, aparecen en toda su descarnada desnudez en Muerte y Transfiguración... Equivocada, o no, la interpretación de Martínez Estrada se destaca por su vigor, su llaneza, su falta de eufemismos: "Tierra y ganados, mostrencas y cimarrones, pertenecían de hecho al indio. Las campañas llevadas contra él no fueron empresas de civilización sino grandes especulaciones para fundar y consolidar un sistema agropecuario que enriqueciera a un amplio grupo de familias, creando así lo que se ha llamado la aristocracia feudal, dueña de la tierra". Y es esta perspectiva, son estas aclaraciones las que clarifican, a su vez, muchas de las sextinas de Hernández, como la que sigue:

"Hablaban de hacerse ricos
con campos de la frontera;
de sacarla más afuera
donde había campos baldidos
y llevar de los partidos
gente que la defendiera". (2107/12, I)

Estas palabras del Poema se explicitan en las páginas de Martínez Estrada: "la frontera no era una franja de tierra; era una zona movediza que, según los eventos de la contienda, se replegaba o distendía".
Su enfoque es completo: la figura dentro del texto y el texto dentro de un contexto geográfico-socio-político que compromete la historia nacional y va en busca de la raíz de los males. De esta manera, Martínez Estrada va mucho más allá del Poema, a un antes y a un después: "Y como advirtió Sarmiento, mantuvieron su autoridad por la fuerza, quedando en pie la estructura que, después de Martín Fierro, ¿quién denunció?". [...]
Alba Omil

Extraído del libro Cuatro versiones del Martín Fierro, de Alba Omil. Secretaría de Post-Grado, Universidad Nacional de Tucumán, Argentina, 1993.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Perfiles Médicos

A lo largo de la historia médica de nuestra provincia, ha pasado una serie de figuras prominentes. Tratar de enumerarlas sería una tarea tan riesgosa como vana: siempre conllevaría el riesgo de injustas omisiones y, por otra parte, no podría encuadrarlas en un solo volumen. Es nuestro propósito publicar una serie de tomos con estos perfiles.
Los trabajos que integran el presente libro trazan no sólo las figuras de destacados profesionales de diversas generaciones y de toda la provincia (espacio, tiempo, personas). Trazan también un cuadro de época, con motivos y detalles que van coloreando un panorama social y cultural con su fisonomía, sus usos y costumbres.
No son, estos, trabajos autónomos: de algún modo conforman un tejido rico y complejo, un ámbito y una amplia época. Si se los ve con cuidado podrá advertirse que cada uno es parte de una totalidad: en diversos trabajos hay nombres que reaparecen e integran el conjunto, cosa singular y no buscada sino generada por la índole del libro. Esos nombres, esas figuras que van surgiendo sobre la marcha, anexas al protagonista, son conectores semánticos, nudos que van uniendo una trama donde lo personal emerge pero donde subyace algo más hondo y más conmovedor: una ética, una conducta humana, un ejemplo no buscado pero que deviene en modelo a imitar.
La conducta, la austeridad, la generosidad, la entrega, la rectitud de los profesionales aquí reunidos, constituyen la urdimbre de un rico tejido que los diversos autores han ido elaborando con respeto e idoneidad.
No a todos los que aquí aparecen se los llevó la muerte. No es necesario –es injusto– esperar que alguien se vaya sin retorno para recordar su vida y sus merecimientos.
Hay otro aspecto generalizado que con esta –y otras publicaciones– queremos reparar: la omisión, el olvido del interior de la provincia. Aquí están todos, y el interior ocupando su merecido espacio en nuestras publicaciones.
Integra este libro un índice onomástico porque no sólo los biografiados perfilan una época: muchas otras figuras los acompañaron, no a su sombra, a su lado y forman parte del cuadro total. Tal vez en futuros tomos aparezcan con el protagonismo que merecen.

Alba Omil
Extraído del prólogo del libro Perfiles Médicos, de varios autores. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2007. Este libro trata sobre la vida y obra de Ponciano Alonso, Enrique José Canal Feijóo, Alberto Caniparoli, Conrado Canzonieri, Américo Defilippi, Luis María de la Fuente, Federico Hlawaczek, Manuel López Pondal, Nicolás Maisano, Rafael Maldonado, Raúl Rolando Raya, Cecilio Romaña, Ángel Manuel Usandivaras y Francisco Maximiliano Weisz.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Eduardo Mallea y la preocupación nacional

Cuando Mallea se refiere al conjunto de su obra habla de "un sistema" unificado por ciertas preocupaciones. Este sistema espeja un profundo pero claro y organizado mundo interior, su cosmovisión, su filosofía de la existencia, sus principios éticos, sus reglas de conducta, su preocupación estética, sus búsquedas y desvelos.
Toda su obra está recorrida por una serie de temas-obsesiones que le dan unidad. Uno de ellos, acaso el eje al que están supeditados todos los demás, es lo que él mismo ha dado en llamar "una vocación de conducta", que se objetiva en la búsqueda del hombre auténtico: "hay que hacerlo aflorar, hay que hacerlo sobrevenir dentro de uno mismo, en el país, en el universo". Pasión, dudas, desaliento pero siempre compromiso y lucha son las formas que asume ese eje vertebrador. Son las constantes. Esa lucha tiene que expresarse entre un doble juego permanente de apariencia y realidad -lo visible y lo oculto- en el que hay que desbrozar la primera parte para llegar a la segunda. Allí, en el ámbito de la realidad ha de encontrar al hombre sumergido pero auténtico (libertad, verticalidad, trabajo, responsabilidad, austeridad, hombría de bien), al país profundo; al mundo oculto y verdadero; al escritor auténtico y agonista. Así llegamos a sus grandes meridianos temáticos:

El país profundo
El hombre interior
El mundo verdadero
El escritor activo [...]


Alba Omil


Extraído del libro La letra profunda, de Alba Omil. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 1996.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Victoria Ocampo, la testigo

Como testigo, Victoria Ocampo tiene un doble mérito: el de una mujer longeva, y para colmo inteligente, que ha visto tantos cambios en el mundo casi a lo largo de un siglo (siglo en el que todo corre y se transforma tan velozmente) que casi podemos hablar de dos mundos: "He vivido en la época en que pasar el Canal de la Mancha en avión se consideraba una hazaña sin par. Hoy vivo en la época en que cualquier persona, sin asomo de heroísmo, cruza el canal, cruza la cordillera, cruza el Atlántico sin pestañear... Yo siempre pestañeo. He vivido en la época en que una mujer no podía encender un cigarrillo en la confitería París de Buenos Aires sin que un mozo le pidiese que lo apagara, ni seguir una carrera, o reclamar el voto sin que se rieran de sus pretensiones; ni manejar un auto sin que le gritaran algo insultante en una bocacalle. He conocido ese mundo y al de ahora en que se nombra juez a una mujer argentina porque lo merece; en que la señora Pandit, una mujer india, ha ocupado el puesto de presidente de las Naciones Unidas porque lo merece. Dos mundos". Todo esto ha visto. Todo esto ha vivido. De todo ha sido testigo activa y de todo da testimonio porque tiene facilidad para contarlo.
"Soy un escritor que se leerá de aquí a cincuenta años para saber qué pasaba en el corazón de los argentinos de mi época". Pero Victoria Ocampo se queda corta: ella no sólo ha dado testimonio de su época tal como Juan Ruiz lo dio de la suya, humildemente, cotidianamente: de aquí a cincuenta, o a cien años, si hasta entonces alguna bomba sofisticada, montada en pálido caballo no ha dado cuenta del mundo, algún investigador encontrará en los Testimonios un admirable documento de la época (¡así hablaban los argentinos!): las palabras locro, humitas, galán de noche, junto a una serie de expresiones idiomáticas a las que el curso veloz del habla habrá dejado atrás, reemplazándolas por otras.

Alba Omil

Extraído del libro Frente y Perfil de Victoria Ocampo, de Alba Omil. Editorial Sur, Buenos Aires, Argentina, 1980.

martes, 4 de septiembre de 2007

Josefa - Nace la guerrilla


Esta novela es una suerte de radiografía literaria del problema azucarero tucumano. Pero no sólo eso: configura también una asombrosa premonición ya que fue escrita en 1969, hace más de veinte años, y antes de que se iniciaran los conflictos de la subversión. Curiosamente, en este documento literario se sitúa el origen de esos conflictos en Santa Lucía, donde en realidad se iniciarían años más tarde de que su autor los previera. Por otra parte, leerla hoy es, en muchos aspectos, como recorrer los periódicos del día: el eterno retorno de las mismas situaciones de pre—zafra, como una noria gastada por el tiempo que se obstina en repetir sus esquemas —¿y sus errores?— infinitamente. Hay dos factores preponderantes que queremos destacar: a) el conocimiento del tema que evidencia el autor, hecho que le permite manejarse con soltura. De otra manera, un problema engorroso como el planteado, hubiese repercutido en pesadez de la trama, cosa que no ocurre; b) tal vez derivado del anterior pero de cualquier manera llamativo: la precognición del autor que pudo situar los hechos, hasta ese momento novelescos, justo en el lugar donde iban a desarrollarse años más tarde en la realidad. Muy pocas obras han calado tan hondo en la entraña de nuestros problemas azucareros, y sus implicancias, como la presente, por ello, mas allá de la obra literaria, debemos advertir en ella un campanazo, un llamado de atención que viene del pasado y se proyecta hacia el futuro y que nos motiva a todos, fundamentalmente a los políticos y demás factores interesados, a repensar el problema, a buscar otros planteos, ¿otras conductas? y a buscar otras salidas. Desde luego que estos hechos señalados configuran el nido donde se ubican otras cosas: historias de personajes. vidas humanas, temperamentos, modalidades, territorio ficcional abrevado en el diario vivir y elevado a la jerarquía artística.

Alba Omil

Extraído del prólogo del libro Josefa, Nace la guerrilla, de José Manuel Avellaneda. Secretaría de Post-Grado, Universidad Nacional de Tucumán, 1993

miércoles, 25 de julio de 2007

El Aleph, de Borges


En 1949, Borges publica su tercer libro de narraciones breves, cuyo último cuento -El aleph-, le da el título.
De algunos aspectos de este cuento vamos a ocuparnos ahora.

El título

Aleph, la primera letra de la Cábala, que implica a su vez la cábala completa, parte de cuya sabiduría está, de algún modo, contenida en el cuento precitado.
Son tres los principios fundamentales de la Kabbala que están sosteniendo, y explicando, desde el fondo temático, el mensaje profundo de este cuento (*).
1. El concepto de absoluto (encerrado en el pequeño aleph de la casa de Carlos Argentino Daneri, aleph que, a su vez, encierra la totalidad del mundo visible, real y posible, presente, pasado y futuro).
2. La evolución del universo (registrada en forma vertiginosa por el aleph de la calle Garay).
3. La permanente comunicación mística entre Dios, la Naturaleza y el hombre (el aleph de la calle Garay es imponderable, inexplicable, inaprehensible por parte de la mente humana. Y en su vértigo pueden verse la armonía del universo: Dios, la Naturaleza, el hombre).
Los cabalistas representan en forma simbólica los tres atributos de la divinidad, por tres letras yod encerradas en un triángulo equiátero.
1er atributo: la eternidad;
2do atributo: la extensión infinita.
3er atributo: la sustancia.

En estrecha relación con la eternidad, está el tiempo, con su triple división: presente, pasado y futuro.
Dos hechos prueban que Borges manejaba esos conceptos:
1. El contenido profundo del texto, y sus alusiones más o menos directas.
2. Las aclaraciones formuladas en la Postdata.

La eternidad se asocia al infinito. El vertiginoso aleph no tiene fin.
La extensión se vincula con el espacio -y lo origina-. Y aquí Borges implica todas las posibilidades de espacio. Carlos Argentino expresa:
"[...] el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos [...] si todos los lugares de la tierra están en el aleph, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de la luz".
El diámetro del aleph sería de dos o tres centímetros pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño.
La sustancia se vincula a la materia:
"También se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la tierra para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior".
Las aclaraciones de Carlos Argentino aluden concretamente a dos de las fuentes, la Cábala y la Teoría de los conjuntos de Cántor.


Alba Omil

(*) La kabbala o Qabballah encierra la doctrina hebraica; su nombre deriva del hebreo Qabol, que significa sabiduría recibida por tradición. Es decir, la Cábala en sí misma no existe como libro; su doctrina, recibida por tradición oral y conservada celosamente entre unos pocos rabinos, fuera de la masa del pueblo, se registra en libros como el Seper Ha Zohar -Libro del esplendor-, Sepher Jetzirah -Libro de la formación-.
De tradición oral, la Cábala ha sido objeto de codificaciones repetidas a lo largo de los siglos hasta comienzos del renacimiento. Su codificador legendario es Rabbi Simeon Bar Yochai (s. II).
La cábala registra el nombre inefable; el aleph de Borges registra también lo inefable. La cábala es misteriosa; el aleph también lo es. De esta manera, el título del libro es un valioso indicio para descubrir las claves del cuento, ocultas en el lenguaje y sus procedimientos.
Las veintidós letras del alfabeto sagrado, junto con las diez numeraciones (los diez nombres primeros) se unen para formar las treinta y dos vías de la sabiduría. El alfabeto está compuesto de tres letras.

Extraído del libro La letra profunda, de Alba Omil. Ediciones del Rectorado, Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, Argentina, 1996.

lunes, 23 de julio de 2007

El vaciamiento del verbo cumplir


Artículo de Alba Omil publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, Argentina, el día 22 de julio de 2007. El vínculo directo a la nota es: