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viernes, 11 de mayo de 2007

El desarrollo de los temas en Leopoldo Lugones

[…] Lugones se complace en la sensual contemplación del paisaje y nos brinda en sus versos una naturaleza transformada y suya, a veces artificiosa pero siempre embellecida, ennoblecida por el deleite de los sentidos que la palpan, sesgada por vagas armonías musicales: el poeta se presenta como un acuarelista que maneja hábilmente el color, la línea y llega hasta un grado musical admirable. Ahora bien, la suya no es una mera percepción sensorial, ni tampoco acumulación de objetos y detalles: es la percepción teñida de la emotividad del autor, que se transmite al lector (por supuesto, refiriéndonos siempre a lo mejor de su obra porque en un poeta que escribió tanto, no puede pretenderse que todo sea excelente). No es el frío inventario de la realidad que presenta ante nuestros ojos, es más bien la humilde y profunda captación del detalle que más lo impactó.

"El cerro azul estaba fragante de romero
y en los profundos campos silbaba la perdiz".

Lugones no reproduce simples impresiones visuales. Si la suya fuera copia de un paisaje estático, estaría tratando de suplantar, sin objeto, a la pintura y en gran inferioridad de condiciones porque para eso, la pintura cuenta con recursos específicos mucho más efectivos. Es muy fácil afirmar que Lugones es un poeta plástico, ateniéndonos a su sentido del color y de la forma pero, a nuestro entender, la plasticidad del poeta no reside sólo en ese hecho tan a ojos vistas sino en la propiedad de transmitir la visión de un cuadro en movimiento, mientras éste está siendo. Y así, sus versos reflejan movimiento, dinamismo, vida llena de actividad […]

Alba Omil

Extraído del libro Leopoldo Lugones, poesía y prosa, de Alba Omil. Editorial Nova, Buenos Aires, Argentina, 1968. Este ensayo ganó el premio del diario La Nación en 1965, compartido con un ensayo del Dr. Antonio Pagés Larraya, siendo jurados Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Eduardo Mallea, Carmen Gándara y Leonidas de Vedia.

lunes, 2 de abril de 2007

Cuatro versiones del Poema de Hernández


"Esto que fue una vez, vuelve a ser infinitamente", dice Borges, a propósito del Martín Fierro en El Hacedor. Y con respecto al mismo tema, señala en su Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1869), citando a San Pablo: "un libro cuya materia puede ser todo para todos". Y así es: la materia del Poema no empieza con Hernández ni termina con él, sin mengua, por supuesto, de ninguno de sus méritos; como el caudal de los grandes ríos, que a medida que corren va enriqueciéndose con aportes ajenos, la materia del Poema -que viene de lejos, desde la entraña de la creación popular anónima- va adquiriendo perfiles nuevos al pasar por diferentes autores. Así también se va configurando un héroe que no termina en el Fierro de Hernández y que, pasando por Lugones, llega hasta Martínez Estrada y hasta Borges cuyos trabajos marcan importantes hitos en su vida de figura literaria. Podríamos aplicar al Poema un título de Borges, "El Otro, el Mismo": esa materia prima que ha sufrido tantas permutaciones, se nos ofrece como semillero inagotable, fecundo, que ha posibilitado grandes libros.
Alba Omil

Extraído del libro Cuatro versiones del Martín Fierro, de Alba Omil. Secretaría de Post-Grado, Universidad Nacional de Tucumán, Argentina, 1993. Este ensayo consiguió el premio "Fundación Banco de la Provincia de Buenos Aires" en el año 1984.