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viernes, 7 de febrero de 2014

Para leer en vacaciones

Comentario de Horacio Semeraro, como parte del artículo "Para leer en vacaciones", sobre el libro De nieblas y fulgores, de Alba Omil (2013). Publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, el día 27 de enero de 2013. El enlace a la nota es:

http://www.lagaceta.com.ar/nota/577713/la-gaceta-literaria/para-leer-vacaciones.html

40 textos construidos con notable imaginación, con un vuelo en general filosófico y reflexivo, por momentos referido al universo y en otros a los sentimientos con sentido poético, al enigma, a la duda, al amor, a la nostalgia. El libro se divide en tres secciones. En la primera, La palabra, la autora destaca la función irremplazable que ella tiene como sostén y faro, pero también el empeño imposible del escritor para expresar el llanto, la soledad. “Quería mostrar la cara inasible de la realidad: no la mariposa sino la esencia del vuelo”, enuncia en “Búsqueda”. La segunda sección, Del principio al final, ofrece seis deslumbrantes textos. En “Génesis”, por ejemplo, la imagen cósmica del Big Bang es registrada desde palabras que disparan sugerentes imágenes. Los treinta relatos que integran Otros, la tercera parte del libro, son acabadas muestras de ingenio, originalidad y oficio. Un libro que hace honor al título y al género. Que despierta ancestrales sensaciones lindantes con lo onírico y visiones apocalípticas cuasi reales, desde una descontrolada y brillante creatividad.

Horacio Semeraro
© La Gaceta

domingo, 10 de marzo de 2013

Arco Iris

Y el cielo perdonó a los hombres y puso en el aire su arco de colores:
El rojo ardiente de las amapolas en flor.
El verde de las hojas lavadas por la lluvia.
El amarillo de los trigales maduros.
El violeta de las vides cargadas de racimos.
Naranjos con frutos dorados.
El índigo Caribe.
El azul Pacífico, ondulado por el galope de sus olitas blancas.
Y la tierra hizo lo suyo.
En Libia la sangre de las víctimas llenaba los huecos dejados por las bombas.
En cualquier parte, los jóvenes envenenaban con la yerba maldita sus pulmones.
La tierra degradada, amarillenta, lloraba de sed su desconsuelo.
Los cerros, color violeta, se guardaron para siempre el agua dulce en de sus entrañas.
El fuego pintaba de naranja los campos de batalla.
El índigo Caribe, enfurecido, se aliaba con los vientos para asolar ciudades.
El océano, copia del cielo azul,  harto de violaciones se iba lejos, muy lejos,  dejando una hoya inmensa que él mismo, de vuelta, llenaría de cadáveres.
Pedes in terra ad sidera visus.
Alba Omil

Extraído del libro De nieblas y fulgores (microrrelatos), de Alba Omil. Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, 2013.

jueves, 28 de febrero de 2013

De nieblas y fulgores

De nieblas y fulgores, microrrelatos de Alba Omil, de próxima aparición.