
Comentario de Alba Omil sobre el libro Literatura e imaginario político, compilado por Amelia Royo y Elena Altuna (Córdoba: Alción, 2008). Publicado en el diario La Gaceta de Tucumán, el día 15 de junio de 2008. El enlace a la nota es:
Vamos a hablar de Literatura: cuentos, ensayos, mitos y leyendas del Noroeste Argentino, entre otros temas. Nos basamos en la obra de Alba Omil, conocida y prestigiosa escritora de Tucumán, Argentina.


A través de estos poemas, María Elisa Gallo nos sumerge en un mundo extraño; su mundo poético, con pausas, con silencios pero sin puntuación porque esa puntuación, según Apollinaire "entorpece de manera singular el vuelo de un poema, que sólo realiza su carrera alada de un solo golpe".
[...] A lo largo de la polémica es fácil distinguir dos discursos: el personal, agresivo, violento, que se circunscribe a ese ámbito; el otro, donde cada uno pasa, de demoledor personal, a constructor colectivo de la República. Alberdi, en su primera carta, habla del desierto -tema sarmientino, tema de Echeverría, tema de La Joven Argentina, de la Asociación de Mayo-, de los problemas que acarrea y de los medios para vencerlo: inmigración, caminos, industrias, instrucción popular, como lo desarrolla amplia y detalladamente en las Bases. ¿Y qué otra cosa preconiza Sarmiento con la palabra y con la acción? 










A lo largo de la historia médica de nuestra provincia, ha pasado una serie de figuras prominentes. Tratar de enumerarlas sería una tarea tan riesgosa como vana: siempre conllevaría el riesgo de injustas omisiones y, por otra parte, no podría encuadrarlas en un solo volumen. Es nuestro propósito publicar una serie de tomos con estos perfiles.
Comentario de Alba Omil sobre el libro Mucho amor en inglés, de Susana Silvestre, publicado en la sección literaria del diario La Gaceta, de Tucumán, Argentina, el día 10 de abril de 1994.
La ola de calor llegó a fines de marzo junto con el otoño, y nos tenía enfermos a todos: treinta y dos grados, siete décimos, a las once de la noche, aquí al pie del cerro, era como para enloquecer a más de uno. Y no te digo nada de lo que ocurría en el centro porque ahí la cosa estaba mucho más espesa, con insolados, deshidratados y otras hierbas de las que mejor no hablo porque empieza a invadirme la sofocación. Pero aquí arriba no estábamos mejor: cinco grados menos, es verdad, pero la balanza se nivelaba con el peso de los mosquitos: caían como piedras encima de uno, a hacerle, directamente, una transfusión, sin que valieran repelentes, espirales ni insecticidas. Yo era, virtualmente, una piltrafa: una bolsa de papas desparramada en la cama, con la presión arterial en el suelo, con un estado de ánimo en el mismo sitio, haciéndole compañía; distante a kilómetros del sueño y en lucha desigual con la sofocación, con el calor, en fin.
Las historias de y con animales son infinitas. Desde un principio, el hombre convivió con ellos.
Este es un libro austero donde se expresan experiencias y recuerdos personales que, sobre la marcha de la lectura, son prácticas y ejemplos que pueden ser aprovechados tanto por los estudiantes como por los jóvenes graduados en el área médica.
Cuando Mallea se refiere al conjunto de su obra habla de "un sistema" unificado por ciertas preocupaciones. Este sistema espeja un profundo pero claro y organizado mundo interior, su cosmovisión, su filosofía de la existencia, sus principios éticos, sus reglas de conducta, su preocupación estética, sus búsquedas y desvelos.
Como testigo, Victoria Ocampo tiene un doble mérito: el de una mujer longeva, y para colmo inteligente, que ha visto tantos cambios en el mundo casi a lo largo de un siglo (siglo en el que todo corre y se transforma tan velozmente) que casi podemos hablar de dos mundos: "He vivido en la época en que pasar el Canal de la Mancha en avión se consideraba una hazaña sin par. Hoy vivo en la época en que cualquier persona, sin asomo de heroísmo, cruza el canal, cruza la cordillera, cruza el Atlántico sin pestañear... Yo siempre pestañeo. He vivido en la época en que una mujer no podía encender un cigarrillo en la confitería París de Buenos Aires sin que un mozo le pidiese que lo apagara, ni seguir una carrera, o reclamar el voto sin que se rieran de sus pretensiones; ni manejar un auto sin que le gritaran algo insultante en una bocacalle. He conocido ese mundo y al de ahora en que se nombra juez a una mujer argentina porque lo merece; en que la señora Pandit, una mujer india, ha ocupado el puesto de presidente de las Naciones Unidas porque lo merece. Dos mundos". Todo esto ha visto. Todo esto ha vivido. De todo ha sido testigo activa y de todo da testimonio porque tiene facilidad para contarlo.

